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domingo, mayo 19, 2024

Hagamos patria

Por Carlos Alvarenga

Hay varios funcionarios públicos que se tienen que ir de sus puestos, urgente, inmediatamente. A unos les quedó grande el puesto y otros tienen actitudes totalmente nocivas, dislocadas, raras e incluso descabelladas. Proponerle a la presidenta Iris Xiomara Castro Sarmiento que los sustituya es hacer Patria, y aprovechemos ahora que es el mes de nuestra “Matria”, como dice uno de los que voy a señalar.

Ya sufrimos doce años de gobierno nacionalista en el cual no mejoraron ninguno de los índices importantes por los cuales organismos internacionales miden el desempeño de los países, ¡ninguno!: FMI, BID, BM, OMC, Transparencia Internacional, Amnistía Internacional, Doing Bussines, SIP, Human Rights Watch, WEF, etc. Bueno, es que hasta en el “ranking” FIFA caímos. No sigamos cayendo más, por favor.

Antes de entrar en detalles me nace confesar que, aunque no me gusta la bullaranga de los desfiles, el desorden que ocasionan, los gastos en los que hacen incurrir a los pobres padres de familia, la cosificación de las niñas, no me cabe duda que visualmente son hermosas muestras de disciplina, responsabilidad, talento musical, organización y, más allá de todo ello, es una forma de inocular en la juventud el amor al país. Los desfiles (palabra correcta) no deben desaparecer ni deben desfigurarse

No obstante, la celebración de la Independencia también debemos hacerla de otra manera.

En el mes de septiembre deberían celebrarse foros, reuniones, conversatorios, no para desvariar si hubiera sido mejor que nos conquistaran los ingleses en vez de los españoles, sino para perfilar nuestra idiosincrasia, redefinir el rumbo, establecer planes, reformular metas, pero, sobre todo, señalar a aquellos funcionarios que están cometiendo graves errores, a los que no hacen nada o que se salen de los parámetros que establece la Constitución, y también evidenciar a aquellos por las locuras que cometen.

Acordémonos que no contamos con elecciones de medio período y, por eso, todos nuestros gobernantes y sus funcionarios se sienten deidades intocables y hacen lo que quieran sin que el pueblo pueda decirles que están en deuda con nosotros y con el país. Qué mejor momento que ahora.

Por eso el mes de la Patria, deberíamos promover la discusión amplia, tolerante y profunda de los temas relevantes.

Seguridad ciudadana. La delincuencia, sobre todo las extorsiones, no dejan salir adelante a los empresarios. Los robos y hurtos, que despojan de lo que tanto ha costado. Violencia contra las mujeres y las niñas. El secretario de Seguridad tiene 7 meses en el cargo, y todo lo contrario de bajar los índices de delincuencia, van en aumento. Si no cumple las expectativas para diciembre, tiene que irse.

Salud. No se volvieron a abrir triajes a pesar del repunte que hubo de la COVID-19. Los hospitales están desabastecidos hasta de las medicinas más básicas, los pacientes renales están casi en el abandono. Al secretario de Salud le quedó enorme la camisa y fue al principio más soberbia que eficiencia, y siendo un tema tan vital, debe irse ya.

El subsecretario de Educación, Edwin Hernández, está desvariando en exceso dando su propia interpretación de cosas resabidas. Todo lo contrario de plantear soluciones al retraso en educación, se pone a inventar. Es oportuno que ahueque.

Las Secretarías de Transparencia y de Derechos Humanos en el Gobierno del Partido Nacional, fueron criticados por Libre por ser simples elefantes blancos, inútiles e inservibles, porque es imposible que en ambos campos vayan a investigar al mismo gobierno que los elige, y en el caso en particular de la secretaria, Norma Roque, su intolerancia e irrespeto a la dignidad humana es inadecuada y muy grave. Y el doctor Edmundo Orellana, ¿será capaz de sacar a la luz el mal manejo de los fondos públicos? Mejor cierren ambas carteras.

El caso más patético y delicado es el secretario de Comunicaciones, Milton Benítez. Bien hace él en autodenominarse como un animal: el perro.

No creo que haya ni un tan solo gobierno en el mundo que tenga un ministro tan malcriado, patán, vulgar, misógino. Es una mancha pestilente en medio de secretarios decentes que tratan de hacer bien las cosas, y para una Presidencia que tiene en su poder hacer historia. Su sola presencia es repugnante y, además, incita al odio, a la agresión, y la intolerancia, sin olvidar que está para comunicar, no para difamar ni para desinformar.

Hagamos Patria, no dejemos de señalar a los que no están cumpliendo con su trabajo.

 

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