HACE unas horas atrás, otra vez la “preocupada comunidad internacional”: “La Secretaría General de la OEA expresa su preocupación por los recientes acontecimientos en Honduras que afectan el proceso de las elecciones nacionales”.
“Reitera el llamado realizado por la Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA en Honduras en su reciente declaración que más allá del legítimo debate en torno a las decisiones y procedimientos específicos de las autoridades electorales, es responsabilidad del Estado garantizar la autonomía, la continuidad y el libre ejercicio de estas instituciones.
Las autoridades electorales deben poder realizar su labor técnica de conformidad con la ley, libres de injerencias y presiones indebidas de cualquier actor político”. “Su independencia y estabilidad son pilares esenciales de la gobernanza democrática, particularmente en las últimas semanas previas a una elección.
Las diferencias internas dentro de los órganos colegiados pueden reflejar el pluralismo democrático, pero no deben generar parálisis, socavar el calendario electoral ni afectar la confianza pública en el proceso electoral”.
Cuando el preocupado funcionario internacional dice que “es responsabilidad del Estado garantizar la autonomía de las instituciones” o que “las autoridades deben actuar libres de injerencias”, utiliza una fórmula deliberadamente abstracta y generalista.
“El lenguaje funciona como una especie de paraguas protector: le permite decir “ya me pronuncié” sin señalar a nadie, y así evitar confrontar directamente a lo que genera la distorsión”. “En otras palabras, describe el principio, pero calla el hecho que lo viola”.
Pero hay quienes excusan que el SG de la OEA “no actúa como un actor autónomo del todo, ya que depende de la voluntad política de los Estados miembros, y cualquier pronunciamiento fuerte puede interpretarse como una intromisión o un alineamiento con sectores internos”.
De allí una postura reactiva y ambigua, “cuidando las apariencias de imparcialidad”. Otros arguyen que el costo de esa prudencia, sin embargo, es alto: “acaba legitimando con el silencio los comportamientos autoritarios o las interferencias que deberían denunciarse”.
“Y, paradójicamente, la misma institución que se dice “garante de la democracia” termina comportándose como espectadora de los percances que sufre”. No olviden que el SG depende del apoyo de los gobiernos para reelegirse o sostenerse políticamente.
Pero como en Washington el poder no depende de otra cosa más que del resultado electoral en su país, haciéndose eco de la manifestación de la OEA el secretario de Estado adjunto, comunica que “siguen de cerca, monitoreando la situación del proceso electoral en Honduras”.
“Y exhortan a las autoridades –incluidas las electorales y a las militares– a respetar escrupulosamente las leyes y la Constitución”. “El presidente Trump, el secretario Rubio y él, – subrayan– se preocupan profundamente por el hemisferio occidental”.
“Y luego la advertencia, que responderán rápido (“swiftly” es la expresión en inglés, utilizada, como diciendo que van con todo) y decididamente a cualquiera que socave la integridad del proceso democrático en Honduras”.
(La traducción –tercia el Sisimite– que hicieron al español fue que “responderán a cualquier atentado”; sin embargo, lo dicho en inglés es que “responderán “swiftly” y decididamente a “cualquiera” que socave (“undermines”) el proceso democrático en Honduras”. -Ya veo –se ríe Winston– que vos entendés el inglés mejor que los traductores. Como si las cosas salieran como salen por entendimiento).


