Por Enrique Zaldivar

Bien dicen que hay muchos, pero muchos beneficios en el silencio. Para muchos, significa paz, después del caos. Para otros es imprescindible en sus tiempos personales sea de meditación, o al apartarse para orar o bien cuando hacen yoga.
Cada vez se nos hace más difícil el silencio. Si se fijan, hay personas que están tomando un café o tomando sus alimentos, con un celular en mano escuchando noticias, o dándole seguimiento a su serie favorita. Vaya que este año, ha sido ruidoso.
Desde el primer mes del año, comenzamos con el ruido de las elecciones primarias, que digo ruido, ha sido un bombardeo permanente de mensajes, pleitos, escándalos, acusaciones y cualquier cantidad de videos con todo tipo de contenido, menos con propuestas. Pasamos por el día de las internas, con todas las alarmas por los pormenores que se dieron.
El retraso de las cajas. Las acusaciones. El conteo de quienes llevaban los primeros lugares de cada partido. Como si nuestra cabeza no diera para más información, eso nos duró muchos meses más. Sin embargo, no se detuvo una vez terminada las internas.
Los caprichos, amenazas y canastos por el suelo, siguieron hasta estos meses de campaña para elecciones generales. ¡Como no estar saturado de eso! Como leí de otros colegas: El pueblo hondureño ha sido llevado hasta el hartazgo de todo esto. Y tienen total razón, estamos hartos.
Pero en medio de todo este gran ruido aparece una pequeña luz que dice “Silencio Electoral” A mi criterio, allí comenzamos a votar. Las mismas plataformas digitales cancelan toda propaganda proselitista estos días, y quizás después de todo un año escuchando a los mismos actores haciendo su show, llega el tiempo que nos dan como una auténtica joya para “Pensar”. ¿Lo hará? Yo le recomendaría que sí; que se aparte de este ruido tóxico.
Que Dios le dé sabiduría. Y que su voto, que nadie puede saber a quién se lo otorgó, salvo usted. Pueda reflejar la voluntad de nuestro país. Conociendo lo que hemos visto de nuestros políticos, dudo que ellos respeten ese silencio, por eso le recomiendo hacer el esfuerzo por tenerlo.
Honduras no merece esto. Pero es lo que nos han dado. Una sociedad en donde todos nos apuntamos unos a otros con el dedo, haciéndonos responsables de lo que nosotros mismos hemos permitido. Pero siempre hay oportunidades de cambio. Y mi deseo es que honduras haya madurado lo suficiente para hacerlo. Suenan campanas de “Estar vigilantes” de cuidar cada voto, de romper toda maña, de documentar como ciudadanos y denunciar todo aquello que no parezca normal.
Honduras es un país de milagros. Lo vi en pandemia y con dos huracanes ese mismo año. No nos cansemos de creer que veremos cosas buenas. Que los jóvenes que votarán por primera vez, serán los grandes agentes de cambio. De dejar de pensar por un partido, y aunque a nivel presidencial ya hemos mostrado madurez, nos falta a nivel de diputados, tomarnos el tiempo para marcar esa enorme papeleta. Seamos partícipes de ese silencio también.
Los medios seguirán informando. Las noticias de última hora seguirán poniéndonos los pelos de punta, pero en nuestro ser interior debemos dar espacio para la paz. Para pensar. Y para decidir.
Hemos llegado hasta aquí como un pueblo de paz y peculiar, único, pero con una nobleza y un tremendo valor, que pocas veces he visto en otras naciones. ¡Es nuestro turno! Piense bien la jugada. Sea estratega, no impulsivo. Honduras necesita la madurez de los hondureños, hoy más que nunca. ¡Medite su voto, pero eso si, votemos masivamente!



