Me gustaría entender muchas cosas de mi especie, quizá alguien me puede ayudar aunque, le advierto, la lista no es muy larga pero sí complicada. Sin ningún orden de importancia ahí le voy.
Primero: Si somos la especie más inteligente del mundo, a qué se debe que somos la única que -conscientemente- destruye el medio ambiente que le permite existir.
Una de las sociedades más perfectas que existe es la de las abejas, todo en la colmena funciona para beneficio de la comunidad. No hay egoístas, tiranos, abusadores, asesinos, acumuladores de riqueza, todo es para cada uno de sus miembros según sus necesidades y aporte al bien común. Si se nos compara con un apiario, no es cierto que nosotros estamos en el polo opuesto?
Segundo: En todas las especies donde los padres tienen la obligación de enseñar a sus hijos a sobrevivir, cosa que hacen de la manera más natural y, además, los hijos obedecen sin discutir o rebelarse las instrucciones.
Aparte del ser humano en la naturaleza no hay “rebeldes sin causa”. Digo lo anterior porque produce niños que se niegan a aprender, odian ir a la escuela y prefieren divertirse o dormir en lugar de asimilar la información que le permitirá sobrevivir en una sociedad tan competitiva como es la nuestra (yo fui uno de ellos) Si un pajarillo tiene miedo de volar la primera vez, sus padres lo lanzan al vacío cuando ellos saben que ya puede hacerlo y si no lo vuela pues hasta ahí llegó. A lo mejor algunos pueden sobrevivir la caída pero, de ahí en adelante, en el suelo, su suerte está echada.
Por qué nosotros (al menos una gran mayoría) somos pésimos estudiantes, hacemos trampa con los exámenes (uno de mis amigos era apodado “rey Chepe”, no porque se llamara José si no por lo creativo de sus “chepes”). Siempre he pensado que si hubiera dedicado todo ese esfuerzo a estudiar habría sido un magnífico alumno.
La educación académica no es algo nuevo, hay indicios de escuelas formalizadas en antiguas civilizaciones, como los Sumerios y Egipcios, de donde podemos deducir que ya es suficiente tiempo para que la necesidad del aprender se haya sumado al proceso evolutivo nuestro, pero no es así.
Cuando yo tuve conciencia de la importancia del conocimiento (lo que sucedió después de mi período de rebeldía) empecé a leer todos los libros que pude, todo lo que cayó en mis manos y no me ha ido mal, lástima que no fue más temprano en mi vida.
Tercero: Ninguna nación jamás ha ganado una guerra, aún los vencedores son perdedores. El costo en vidas humanas, la desgracia que cae sobre las familias de los muertos y, además, el importe o gasto en armas, municiones y la destrucción de infraestructura hace que, aún los ganadores, paguen un alto precio.
Jamás el ser humano ha mejorado con ninguna guerra, ganadores y perdedores nunca han aprendido lo estúpido (e inhumano) de pelear; desde que lo hicieron con los primeros proyectiles a su alcance (piedras) hasta los modernos drones.
El mayor período de paz que ha disfrutado la humanidad fue durante la llamada Pax Romana que se extendió desde el año 27 a C. hasta el 180 d C. Apenas doscientos años (en los cuales siempre hubo guerritas menores).
Realmente esa cifra es una tontería en una civilización que tiene un poco más de seis mil años. Cierto que en otras especies -animales y vegetales- hay permanentes conflictos, pero ninguna de ellas ha intentado fabricar un arma capaz de matarnos a todos, moros y cristianos. En eso somos campeones, las armas nucleares, empleadas con todo su poder, destruirían la mayor parte de la vida en el planeta, empezando por nosotros.
Cuarto: Licor, cigarrillo, droga, etc. Somos la única especie que disfruta embruteciendo el cerebro con hábitos y vicios que no sólo producen ningún beneficio si no que, todo lo contrario, envenenan mente y cuerpo. Agrego aquí – pero por separado- otro mal que es exclusivo nuestro: La gordura.
Según la OMS uno de cada 8 seres humanos sobre el planeta (el 16%) está gordo (malo para la salud, desde luego). Ninguna especie tiene cifras parecidas (ni siquiera los cerdos, en ellos la capa de grasa es natural), de hecho creo que sólo perros y gatos (criados y consentidos por humanos) llegan a padecerla.
Un terrible dato adicional? Se estima que 390 millones de niños y adolescentes entre 5 y 19 años tienen sobrepeso (no en Gaza, desde luego). Seamos sinceros y objetivos: Si tuviéramos conocimiento de alguna civilización en otro planeta y sus costumbres y comportamiento fueran iguales al nuestro, qué pensaríamos de ellos, cómo los calificaríamos. Definitivamente somos una extraña criatura.



