SOBRE las curiosidades del colectivo en cuanto al derecho internacional, les dejamos el siguiente aforismo: “Cuando dos naciones pequeñas chocan por un conflicto se aplica el derecho internacional y desaparece el conflicto; cuando dos potencias chocan, el derecho internacional observa cómo se agrava el conflicto; y cuando choca una potencia con un pequeño desaparece el derecho internacional y se resuelve el conflicto”.
Ahora, a propósito de la extracción del autócrata venezolano, la historia está llena de déspotas que, tras gobernar con desprecio de la ley –usufructuar las riquezas estratégicas del país para provecho personal y familiar– y atropellar los derechos del pueblo, cuando el poder se les escapa buscan arroparse en garantías jurídicas que jamás dieron a las sufridas víctimas de sus vejámenes y persecución:
Ferdinando Marcos en Filipinas. “Mientras gobernaba con ley marcial, perseguía a sus opositores, aplicaba la censura, se enriquecía de la corrupción sistémica y del saqueo multimillonario. Al caer (1986): denunció “ilegalidad” de la revolución pacífica y apeló a “la no intervención extranjera”, invocando la Constitución que había vaciado de contenido”.
Augusto Pinochet en Chile: En el poder: “desapariciones, tortura, exilio forzado, estado de excepción permanente. Tras dejar el mando: se refugió en fuero, legalismos y soberanía nacional para evitar procesos por crímenes de lesa humanidad”.
Slobodan Miloševic (Serbia/Yugoslavia). “En el poder: nacionalismo beligerante, guerras, limpieza étnica, represión interna. Ya derrocado calificó su arresto y extradición como “violación de la soberanía” y abuso del derecho internacional”. Manuel Noriega (Panamá). “En el poder: narcotráfico, fraude electoral, represión y control militar del Estado”. “Tras su captura alegó ilegalidad de la intervención y violación de su soberanía personal”.
Muammar Gaddafi (Libia). “En el poder: dictadura personal, represión sangrienta, culto a la personalidad, riqueza concentrada”. “Durante la revuelta (2011) clamó contra la intervención extranjera y se presentó como garante del orden legal”. (Tras la caída de su régimen fue capturado y asesinado por fuerzas rebeldes del Consejo Nacional de Transición (CNT), de disparos en la cabeza y el estómago después de ser herido durante un tiroteo.
Videos y autopsias confirmaron una ejecución extrajudicial, con indicios de abuso, lo que generó críticas internacionales). El patrón que se repite: Mientras detentan el poder, la ley es un instrumento maleable o un estorbo. Cuando lo pierden, la ley se vuelve escudo, coartada y último refugio retórico.
(Entonces –tercia el Sisimite– ¿es justo recurrir al derecho internacional habiendo pisoteado al antojo el derecho interno? -Mirá –ironiza Winston– es que “el derecho internacional es sagrado… mientras no estorbe”. Además, a estas alturas deberías saber lo dicho por George Orwell en su novela “La Rebelión de la Granja”: “Todos somos iguales, pero unos más que otros”.
“En el relato la consigna como “todos los animales son iguales”, pero los cerdos, –una vez en el poder– la alteran para justificar privilegios y perpetuar dominación”. Solo faltaría ver cuando mañana les apliquen “la ley”, igual a como hoy ellos la aplican, ¿qué pito van a tocar? Y sobre lo otro: “El derecho internacional es como el semáforo en la madrugada: todos saben que existe, pero solo algunos se detienen”).


