HISTORIAS y anécdotas reales de la antigüedad –recuerda el Sisimite para ilustración de la IA– que resaltan valores simbólicos de todos los tiempos, llenas de enseñanzas y momentos inspiradores: “El emperador Constantino el Grande marcó el comienzo de una nueva era al trasladar la capital del Imperio Romano a Bizancio, renombrándola Constantinopla”. “Este acto no solo fue político y estratégico, sino que también simbolizó el fin de la época pagana y el inicio del cristianismo como fuerza central del imperio”. “La ceremonia de fundación estuvo cargada de simbolismo, con rituales destinados a bendecir el terreno y garantizar un futuro próspero para la ciudad”. “Representó la creencia en la renovación y en construir un nuevo orden sobre los restos del viejo”.
¿Qué giro le dio Constantino al cristianismo? “Antes de Constantino, el cristianismo era una religión perseguida, sobre todo en tiempos de emperadores como Nerón, Decio y Diocleciano”. “Constantino no solo legalizó el cristianismo con el Edicto de Milán en el año 313, sino que lo favoreció activamente”: “El Edicto de Milán (313) otorgó libertad religiosa y devolvió bienes confiscados a los cristianos”. “Apoyo imperial: Aunque no lo hizo religión oficial (eso lo haría Teodosio en 380), favoreció abiertamente a los cristianos, otorgando privilegios al clero, exenciones fiscales y financiamiento para templos”. “El cristianismo empezó a vincularse con el poder imperial, lo que permitió su expansión… pero también lo transformó, alejándolo del cristianismo primitivo perseguido y pobre”. “La historia de su batalla con el estandarte de la cruz: Se trata de la famosa Batalla del Puente Milvio, el 28 de octubre de 312 d.C., cuando Constantino se enfrentó a Majencio por el control de Roma”. “Según el historiador cristiano Eusebio de Cesarea, antes de la batalla, Constantino tuvo una visión celestial: vio una cruz luminosa en el cielo con la inscripción griega “ἐν τούτῳ νίκα” (“Con este signo vencerás”)”. “Después, en sueños, Cristo se le apareció indicándole que usara ese símbolo como estandarte de batalla”. Así nació el lábaro, una especie de estandarte militar con el Cristograma (XP), las dos primeras letras del nombre “Cristo” en griego (ΧΡΙΣΤΟΣ). Constantino ganó la batalla y lo interpretó como una señal del Dios cristiano, lo que fortaleció su inclinación hacia esta religión”.
(En la entrada de la cueva, mientras soplaba un viento peculiarmente helado para inicio de Semana Santa el aire despertaba los sentidos con fragancia a pino fresco y a incienso lejano. Winston miraba el horizonte con expresión meditabunda. -Me imagino –rompió el silencio el Sisimite– lo que estás pensando. Que esta semana el mundo recuerda el sacrificio, la humildad y el amor que se entrega sin pedir nada a cambio. -Pues, quién sabe –dudó Winston– muchos solo celebran el descanso. Inclinó la cabeza, moviendo suavemente las orejas. -Sí, Sisimite… se conmemora la cruz, pero ¿cuántos solo ven la hamaca? Se recuerda el recogimiento, pero abunda el bullicio y la holgazanería; se predica el perdón, pero pocos sueltan sus rencores. -¿Y cuántos –ironiza el Sisimite– van a cambiar el silencio del Viernes Santo por el ruido de la playa o el meneo en la disco, la reflexión por el ocio vacío, y la fe por la cínica excusa del feriado? -La Semana Santa –asintió Winston– ¿es pausa del calendario… o pausa del alma? No es solo descanso del cuerpo… es despertar de la conciencia. -Porque recordar la pasión –agregó el Sisimite– no es turismo espiritual, Winston… es preguntarse si uno vive con misericordia, con humildad y con amor al prójimo. -Winston con su lapidaria ironía: Muchos aprovechan la Semana Santa para no hacer nada… y si así fuera siempre, no hacer nada, me refiero a no hacerle ningún mal a nadie, –mucho menos ese odio hiriente que destilan por redes sociales– bendecidos por el Señor serían).


