Por Otto Martin Wolf
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El aleteo de una mariposa puede, en determinadas circunstancias, provocar un huracán al otro lado del mundo. Esa es la esencia del efecto mariposa; toda acción tiene consecuencias, a veces pequeñas a veces muy grandes. El 28 de junio de 1914, a las diez de la mañana, un joven de 19 años llamado Gavrilo Princip, tímido por naturaleza, buscó asiento en el fondo de una pastelería en Sarajevo. El único disponible estaba ubicado a la par de uno de los ventanales.
¿Cree usted que ese sencillo cambio de posición, ocurrido hace más de un siglo, puede tener como consecuencia la extinción de la humanidad? Veamos.
Gavrilo pertenecía a una organización política llamada La Mano Negra, que unos minutos antes había intentado asesinar al Archi Duque Francisco Fernando, heredero del trono austriaco, con un atentado dinamitero, el cual fracasó. A pesar de todo, esa misma mañana el Archiduque decidió seguir adelante, cambiando la ruta hacia una angosta calle. El auto descapotable tuvo que retroceder empujado, ya que carecía de retroceso, yendo a parar exactamente frente a la pastelería en mención. Sentado junto a esa ventana, Gavrilo pudo ver cómo el auto que conducía a Francisco Fernando le presentaba un blanco imposible de fallar. Tomó su pistola y disparó a boca de jarro, matando a Francisco Fernando y a su esposa Sofía.
Ese asesinato ha sido considerado el detonante de la Primera Guerra Mundial. Cuatro años y más de quince millones de muertos después, Alemania firmó su rendición. Entre los sobrevivientes se encontraba un oscuro cabo del ejército alemán, quien quedó parcialmente ciego como consecuencia de un ataque con gas mostaza. Su nombre era Adolfo Hitler.
En 1917, antes de que finalizara la Primera Guerra Mundial, apoyado por una Alemania en guerra con Rusia, un hombre llamado Vladimir Ilich Uliánov -Lenin- llega al poder y establece el primer estado comunista, que luego dio paso a la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Las sanciones económicas impuestas a Alemania por los vencedores, hundieron al país en una crisis económica sin precedentes, altísima inflación, caos político.
Finalizada la Primera Guerra Mundial, Hitler, dado de baja en el ejército y sin nada que esperar del futuro, decide dedicarse a la política, resultando ser un gran orador que supo tocar la sensibilidad del pueblo alemán y, en relativamente poco tiempo, logra llegar al poder.
El efecto mariposa: Si Hitler hubiese quedado totalmente ciego no habría provocado la Segunda Guerra Mundial con más de 40 millones de seres humanos muertos. Alemania pierde la guerra, lo que permite el fortalecimiento de la Unión Soviética, que se anexa varios países vecinos, entre ellos Ucrania. Otras naciones europeas, temiendo el avance comunista, forman la OTAN, organización política y militar fuertemente armada, para la defensa colectiva. En 1991, después de 69 años de dictadura, la URSS se disuelve, dejando en libertad a sus antiguos miembros, Ucrania incluida.
Rusia se ve envuelta en una serie de cambios de poder que terminan con el ascenso de Vladimir Putin. ¿Poder absoluto, nada que conquistar, sueños de grandeza? No lo sabemos. Es muy posible que su conocida megalomanía le haga ver a su alrededor y, sabiendo que Ucrania se ha deshecho de su arsenal (más de 1,900 ojivas nucleares las cuales cedió a Rusia en un afán pacifista) decide invadir, sin ningún otro fin aparente “restaurar la Antigua Rusia”.
Suaves aleteos de mariposa, pequeños actos o casualidades van determinando el futuro de las cosas. El asesinato de Francisco Fernando desató la Primera Guerra y permitió que Lenin, partiendo y apoyado por Alemania, tomara el mando en Rusia. De no haber habido Primera Guerra, las cosas no le habrían sido tan fáciles, quizá nunca hubiera existido la URSS, Ucrania no hubiera perdido su independencia. Hitler llega al poder a consecuencia de todo lo anterior, estalla la Segunda Guerra Mundial, la historia se sigue desenvolviendo.
Tras la disolución de la URSS, Ucrania es libre de nuevo, unos años después, Rusia decide invadirla. Si Rusia hubiera logrado una rápida y decisiva victoria en su ataque a Ucrania, el mundo no estaría tan cerca del uso de armas nucleares, como ha amenazado Putin, lo que puede hacer en un momento de locura, desesperación u ocurrir por un simple error humano. De suceder eso, la OTAN tendría que responder con su arsenal nuclear.
Un aleteo de mariposa ocurrido hace más de cien años, el simple cambio de posición en una cafetería, que ya condujo a dos guerras mundiales, puede llegar a provocar el huracán que termine con la especie humana y quizá con toda la vida en el planeta.


