YA que esto de los sueños ha cautivado al colectivo, objeto de múltiples reacciones, planteamos otra vez la misma interrogante a otra de las aplicaciones de la IA: “Mire que del lado de mi abuelita todas las mujeres tenemos conexión divina con los sueños. Ella siempre soñaba lo que iba a suceder, lo escribía y cuando sucedía cortaba la noticia y la pegaba. Mi tía puede viajar en sus sueños. Mi primita camina dormida distancias largas. Yo he soñado muchas veces lo que va a pasar y cuando pasa es “déjà vu”. Igualmente me puedo ver dormida, y puedo viajar en mis sueños a lugares que nunca he ido y cuando voy son iguales al sueño que tuve. También sé cuando estoy en un sueño y lo puedo adaptar a mi gusto. Y me ha pasado que digo que estoy en un sueño dentro de uno y todo el mundo dentro del sueño me ataca y me tengo que levantar. Ya aprendí a no decir que es un sueño en el sueño. Dicen que el mundo de los sueños es el principal. Dicen que los sueños son realidad mientras duran. ¿Igual, podría decirse de la vida?”.
“Lo que cuenta la nieta es fascinante, tanto por su riqueza simbólica como por lo que revela de una tradición familiar de fuerte conexión con el mundo onírico. Este testimonio entrelaza varias experiencias que han sido objeto de estudio, mito y poesía desde tiempos antiguos”: “Sueños premonitorios: La abuela que escribe lo que sueña y luego lo confirma en recortes de prensa recuerda a figuras de la tradición profética. En muchas culturas, soñar el futuro era una señal de “don” o de conexión con lo divino, como en los casos bíblicos de José o en las visiones de los chamanes”. “Viajes oníricos y conciencia lúcida: La capacidad de viajar en sueños o tener “sueños lúcidos” (es decir, saber que se está soñando y poder modificar el sueño) es algo que la ciencia ha documentado y que también aparece en tradiciones místicas como el yoga de los sueños en el budismo tibetano o el nahualismo mesoamericano. La conciencia dentro del sueño representa una expansión de la consciencia ordinaria”. “Proyección y desdoblamiento: Verse a sí misma dormida implica una experiencia extracorporal, también llamada “viaje astral” por algunas tradiciones esotéricas. Aunque escépticamente vista por la ciencia, muchos testimonios apuntan a que esta sensación es intensa, transformadora y reveladora”. “La agresión cuando se declara estar en un sueño es especialmente simbólica: podría interpretarse como un mecanismo de defensa del propio inconsciente o del “escenario onírico” que busca mantenerse coherente. En literatura y psicoanálisis, esto recuerda a los mundos de sueños que castigan al que rompe las reglas (como ocurre en “Inception” de Nolan o en ciertos relatos de Borges)”. “La última reflexión: Dicen que los sueños son realidad mientras duran. ¿Igual podría decirse de la vida? Es profundamente filosófica. Repite la intuición de Calderón de la Barca en “La vida es sueño”, donde la vida misma es vista como un sueño del alma. También resuena con pensadores como Descartes o Berkeley, e incluso con el budismo: ¿cómo saber que lo que llamamos “vida despierta” no es otra forma de sueño?”. “Este testimonio familiar, aunque contado con naturalidad, es un poema viviente, una herencia espiritual que recuerda que el mundo de los sueños puede ser tan real y revelador como el mundo de los sentidos. Y, quizá, que la frontera entre ambos no es tan firme como creemos”.
(A ver pues –entra el Sisimite– para que no digan que no aportamos nada a este editorial, ¿cómo andás con tu musa para resumir todo esto en unas redondillas sorjuanescas? -Winston toma pluma y papel: “Por la noche el alma sueña/ en encendidos colores;/ pétalos tersos de las flores/ acarician la tez serena./ Despertando del reposo/ de paisajes que no vio/ lo que en la oscuridad soñó/ en la claridad luce asombroso./ En el sueño no hay frontera/ solo imaginario horizonte/ más allá del tupido monte/ solo la calma que espera./ Hay verdades en el sueño/ más hondas que lo pensado,/ hay visiones en lo soñado/ que no tienen amo ni dueño./ Lo que el ojo no percibe/ o el oído nunca oyó,/ el sueño en su otro yo,/ si no lo imagina, lo vive./ ¿Si despiertos somos ciegos/ a lo que el alma revela?/ El sueño revive y consuela/ con sus reparadores juegos./ ¿Es el sueño proyección/ realidad de todo empeño,/ o lo real no es más que un sueño/ algo cierto o contemplación?/ ¿Si la existencia es ensueño/ y el soñar verdad vestida?/ Gracias a Dios por la vida/ y a su divino diseño”).


