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Honduras
jueves, octubre 15, 2026

Albores de restauración hacia el bienestar nacional

Por Ernesto Alvarado Reina

Aunque parezca paradójico, una inusitada energía con atrevimiento y carácter, humedecida con la intensidad del caso y cultivada de caudales de variados conocimientos, se necesita en nuestra querida patria con la finalidad de impulsar obras de verdadero desarrollo colectivo.

En efecto, la legitima orientación, siguiendo un camino enredado, selecto y delicado, urge con el objetivo de alcanzar una correcta dirección en la proporción del tiempo, para satisfacer las necesidades absolutas y relativas que reclama la población, hacia el rumbo anhelado, sin despojar a otros de sus pertenencias, útiles   o bienes que con sacrificio y trabajo han adquirido.  Es indudable que uno de los factores de impulso y modificación de un Gobierno, se localiza con la función destacada, sincera y ventajosa de las ideas de la juventud, la experiencia de los adultos y la genuina consideración de los viejos, dada la finalidad esencial de conseguir la eficacia solicitada para cambiar de manera radical, hacia el rumbo deseado y la trayectoria anhelada en tratar de buscar un auténtico desarrollo.

El imperio de las conciencias populares se robustece con positivas dosis de nacionalismo y un profundo contenido patriótico. El articulo 111 de la Constitución Política de Honduras dice de manera clara y tajante: “Que la familia, el matrimonio, la maternidad y la infancia están bajo la protección del Estado”. Y es que no puede ser de otra forma, los esenciales objetivos de la Nación, se amparan en el Derecho Social para resolver de manera categórica y paulatina sus incontables problemas, estableciendo un régimen de justicia, sin limitaciones, intervenir en el bien común de sus pobladores y proteger sus derechos fundamentales, procurando una vida digna y satisfactoria.

La expresión democrática se deposita en los Gobernantes, Designados Presidenciales, Diputados, Alcaldes, y demás miembros de las doscientos noventa y ocho (298) Entidades Edilicias, y de igual manera en los Empleados y Funcionarios del Estado, que tienen la obligación por desempeñar con capacidad, trabajo, disciplina, energía, honradez, sus importantes y diversas funciones. Surge el imperio de las conciencias populares, mediante una afiliación política, que eleva al país por nuevas rutas o valiosos derroteros, merced al recuento de votos después de proceso electoral o una deliberación libre y sin ninguna clase de injerencias.

Tenemos la sagrada obligación de borrar el odioso sectarismo político, mancha infecunda que no permite un acercamiento de los distintos fragmentos de la sociedad. Bajo un orden de pensamientos libre se permite y se puede lograr el futuro desarrollo económico, financiero, cultural, educativo, de oportunidades de trabajo, de una justicia para todos.

La pujanza y el imperio de los deberes cívicos de los ciudadanos hondureños, tiene que ser formalizado  con los arrojos del caso, para extirpar la corrupción, obedeciendo una  moderna línea de transformación política, con libertad y respeto, alcanzando la tranquilidad por entero, bajo los ejes de ampliación y nuevos principios de trabajo, con niveles altos de ocupación  y hechos  llenos de fuentes productivas, superando la crisis económica mediante mecanismos de desarrollo y engrandecimiento de los servicios públicos esenciales, borrando las desigualdades en el campo de la salud, vivienda, seguridad social, instrucción y demo similares, contribuyendo así  al crecimiento sin cortapisas. El mantenimiento y defensa de la libertad de expresión se aprecia de importancia básica en un régimen democrático, representativo y participativo.

El panorama presente no se muestra halagador, a finales de este año dos mil veintiséis (2026), debido a las constantes denuncias de un supuesto fraude electoral. Las propuestas políticas del Nuevo Gobernante deben ser orientadas, no ha prometer, sino que, a cumplir con un Plan de Gobierno sostenido para sacar al país de la crisis, implementando el apoyo efectivo de los pequeños y medianos empresarios, para tener acceso a bajos créditos, generando de esta manera una reactivación productiva y nuevos empleos a corto plazo.

Los Albores de Restauración hacia el Bienestar de Honduras, se tienen que inclinar mediante luces inevitables y necesarias visiones, dada la finalidad de conseguir mejores espacios, para obtener el consentimiento de los lideres o guías, con unidad y simpatía de todo el pueblo, por los sinceros deseos de lograr la felicidad, prosperidad y crecimiento general.

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