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jueves, octubre 15, 2026

“El altar cívico”

ALLÍ, donde la tierra respira en un idioma de raíces entrelazadas, se alzaban los cinco árboles originales como columnas de un templo ancestral. –Te escuché decir ayer –Winston al Sisimite– la distinción fundamental sería que “Valle concebía la república principalmente desde la ley y la razón ilustrada; Morazán intentó sostenerla mediante la ley, la reforma política y, cuando lo juzgó necesario, la fuerza militar”. ¿Y la relación entre Morazán y el padre Trino? –Más compleja. José Trinidad Reyes, “sacerdote, educador, escritor, dramaturgo y promotor de la institución académica que dio origen a la Universidad Nacional de Honduras” Las reformas liberales limitaron la influencia institucional de la Iglesia. Reyes pertenecía al clero y dedicó buena parte de su vida a la enseñanza religiosa y humanística. Pero no caigamos en la histórica tergiversación de convertir automáticamente esa diferencia en una enemistad personal. La figura de Reyes y su trayectoria social e intelectual fue distinta de la de Morazán, Valle y Herrera. Reyes desarrolló su labor desde una institución religiosa, aunque eso no equivale a oposición a toda reforma liberal. La educación fue un propósito compartido. Morazán la vinculó con la formación de ciudadanos para una república moderna; Reyes la cultivó mediante la enseñanza, la literatura, la música y la formación humanística”.

–Imposible negar que no existió una tensión real entre el reformismo liberal y sectores del clero centroamericano y ahí, el padre Trino compartía determinadas críticas a las políticas morazanistas. Ahora, la oposición entre instituciones o doctrinas no prueba por sí sola una hostilidad personal”. –¿Y entre Valle y Herrera? –“Eran parientes –primos hermanos, de familias vinculadas a Choluteca– con orientaciones políticas y trayectorias distintas”.  “Ambos fueron juristas, ilustrados y partidarios de organizar constitucionalmente las nuevas repúblicas”. “Herrera se identificó con el liberalismo reformista y entró en confrontación directa con el poder conservador y determinados sectores eclesiásticos. Valle mantuvo posiciones más moderadas, preocupado por la estabilidad, el conocimiento y la consolidación del orden jurídico”. “Herrera ejerció el poder ejecutivo y sufrió un derrocamiento militar; Valle tuvo una influencia determinante como legislador, pensador y candidato presidencial”.  –Ahora bien –pensá en esto– la forma desemejante de los cinco de cómo construir una gran nación.  Y pese a ello, como la posterior construcción de la identidad nacional hondureña reunió bajo un mismo homenaje a personajes cuyas vidas expresaron tensiones fundamentales del siglo XIX: “Morazán y Cabañas representan la continuidad de la causa unionista a través de dos generaciones. Herrera encarna la fundación constitucional del Estado hondureño. Valle símbolo del pensamiento ilustrado, la legalidad y la negociación. Reyes personifica una tradición educativa, religiosa y humanística que también contribuyó a la formación nacional”.

–Pues sí. Fascinante como la historiografía posterior convirtió estas trayectorias distintas en una memoria patriótica compartida. “La profunda coincidencia no fue que todos pensaran igual, sino en que sus contribuciones terminaron formando parte de la historia de una misma patria”.  –Y te dejo una inquietud. ¿La incorporación del padre Reyes al panteón de los próceres fue también una forma de reconciliar, retrospectivamente, las tradiciones liberales y religiosas hondureñas?  –La respuesta, quizás, una expresión de una memoria nacional que reconoce contribuciones distintas sin borrar sus desacuerdos”. La posteridad los reunió en el mismo altar cívico, aunque en vida algunos caminaron juntos, otros se enfrentaron y otros recorrieron senderos diferentes”. –Winston y el Sisimite se quedaron viendo meditando como aquellas raíces bebían del centro incandescente de la tierra para alimentar un fuego inextinguible. Y quien osa adentrarse en su círculo divino, regresa con los ojos llenos de un verde esperanza que no existe en ningún otro lugar de la tierra, y con la certeza inquebrantable de que hay bosques que no son paisaje, sino origen, no son sepulcros, sino jardines.

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