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miércoles, octubre 14, 2026

¿Anillos de luz?

EN el bosque señorial de los cinco árboles primigenios, el tiempo no se medía en horas sino en anillos de luz. –¿Vos que los conociste –Winston al Sisimite– tu relato? –La paradoja histórica, todos venerados, pero «no todos defendieron los mismos proyectos políticos, ni pertenecieron a las mismas corrientes ideológicas, ni coincidieron en los medios para organizar Centroamérica”. “Algunos aliados políticos; otros, adversarios electorales o embajadores de concepciones distintas del Estado”. Y entre ellos quienes, “sin participar directamente en enfrentamientos militares, influyeron en la formación intelectual de la nación”. –¿Cuáles las tendencias diferenciadas? –“Como organizar el poder, ¿si una federación centroamericana fuerte, una unión de estados autónomos, o el afianzamiento de los Estados separados? La relación entre la iglesia y el Estado; y los medios para lograr objetivos, si el militar, la legislación, la negociación política y la educación”.

Dos concepciones del poder republicano: “Morazán, liberal reformista, militar, federalista y defensor de la unión centroamericana. Su trayectoria definida por defender el orden federal mediante las armas. José Cecilio del Valle, jurista, intelectual ilustrado, partidario de la independencia y de la integración centroamericana, solo que defendió una transformación más gradual y legalista, sin la deriva liberal”. “Ambos compartían una visión integradora de la región, con la diferencia en el ritmo de las reformas, los instrumentos políticos y la manera de preservar el orden”. “Morazán juzgaba imprescindible desmontar privilegios coloniales y limitar el poder político del clero y de las élites conservadoras, mientras que Valle defendía la ilustración, el conocimiento científico, la legalidad y una evolución institucional menos encaminada a la confrontación militar”. Disputaron el voto popular.  En 1830, Morazán venció a Valle en las elecciones federales. En 1834, Valle obtuvo la victoria electoral sobre Morazán, pero falleció, en el trayecto polvoriento hacia Guatemala, antes de asumir el cargo”.  “Dionisio de Herrera, figura decisiva en la formación de Morazán, siendo su tío político, –le dio responsabilidades en su administración– fue el primer jefe de Estado de Honduras; jurista liberal, organizador del gobierno constitucional. Ambos compartían un proyecto liberal, federalista y reformista”. “Su gobierno impulsó la primera Constitución hondureña de 1825, la organización del Estado y reformas que suscitaron la oposición de sectores conservadores y religiosos”. “Las tropas de Justo Milla, enviadas en 1827, bajo la autoridad del presidente federal Manuel José Arce, derrocaron a Herrera”. “Morazán encabezó la resistencia y derrotó a Milla en la batalla de La Trinidad, el 11 de noviembre”. Si bien ambos eran almas gemelas, Herrera –que gobernó tanto Honduras como Nicaragua dentro de sistema federal– se distinguió por la construcción jurídica y administrativa del Estado, y Morazán por una trayectoria de conducción militar y política a escala centroamericana”.

José Trinidad Cabañas –pertenece a una generación más joven– fue militar liberal, compañero en las trincheras de las campañas morazanistas, presidente de Honduras 1852 – 55, y defensor de la reunificación centroamericana”. “Coincidieron en el federalismo, en la oposición al predominio conservador y en el anhelo de mantener la integración regional”. El “Caballero sin tacha y sin miedo” continuó defendiendo el ideario unionista después del fusilamiento de Morazán, y como presidente hondureño, enfrentó las fuerzas conservadoras vinculadas al poder regional de Rafael Carrera”. Fueron distintas etapas generacionales. “Morazán dirigió la Federación cuando aún existía como estructura estatal; Cabañas tuvo que actuar cuando la Federación ya se había disuelto y la restauración de la unión era una aspiración”. Winston le sugiere al Sisimite que otro día sigan con el Padre Trino. A la memoria de esos cinco árboles originales, la tersa brisa del viento pareció no solo acarreadora de recuerdos, sino evocadora de legados.

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