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Honduras
miércoles, junio 3, 2026

¿A qué hora?

CON anécdotas del colectivo. (Diálogos entre visitante nórdica y sueca cada vez más perplejas, y hondureños expertos en navegar lo improbable). 1. Las vacas con derecho de vía: Ingrid (pasajera de hondureño manejando por carretera): -¡Frena, frena, frena! Chepe: -Tranquila… solo van cruzando. Ingrid: -¡Son unas vacas! Chepe: -Sí. Ingrid: -¡Vacas sueltas en plena carretera! Chepe: -Me imagino que van al potrero de un lado al del otro. Ingrid: -¿Y no hay puente para vacas? Chepe: -No, ellas prefieren paso peatonal. Ingrid: -En Suecia tenemos señales de alces. Chepe: -Aquí la señal sos vos, brequeando. Ingrid: -¿Y si las chocas? Chepe: -No son “chocas”, quizás dundas, pero hay que tener cuidado de no atropellarlas. Ingrid: -No dije que fueran “chocas”, sino que podrían provocar un “choque”… Chepe: -Sale caro el choque… y ni siquiera queda la carne…

2. Lluvia desde los buses: Ingrid (rebasando un bus): -¿Por qué me dices que cierre la ventana? Chepe: -Por precaución. Ingrid: -¿Precaución de qué? (Sale volando una cáscara de banano seguida de una botella plástica). Ingrid: -¡¿Qué fue eso?! Chepe: -El desperdicio de lo que van comiendo los pasajeros. Basura exprés. Ingrid: -¡La tiran por la ventana! Chepe: -Da gracias que no van comiendo sandías o mangos maduros; te pega un semillazo, si llevás abajo la ventana, y quedás embadurnada. Ingrid: -Esto no es tráfico… es una ruleta ecológica. Chepe: -Por eso hay que capear buses y taxis; los choferes, sea hora de comer o no, a todas horas, van chupando naranjas. 3. Ingeniería con llanta: Ingrid (viendo una construcción): -Disculpa… ¿eso es una llanta enterrada en la pared? Chepe: -No. Es el molde del arco de la ventana. Ingrid: -¿Una llanta… como herramienta arquitectónica? Chepe: -Circular, resistente y barata. Tres virtudes. Ingrid: -En Europa usarían software 3D, láser y especialistas. Chepe: -Muy caro, aquí usamos Michelin o Goodyear. Ingrid: -Estoy empezando a admirar demasiado este país. 4. El mercado San Isidro: Sueca (esposa reciente de un hondureño): -Qué lugares más bonitos que me llevó a ver ayer, hoy quiero conocer el mercado. Paco: (abriendo mucho los ojos): -¿Segura? Sueca: -Sí, quiero ver lo autóctono. Paco: -Bueno… quítense aretes, anillos, reloj y no lleven el IPhone. Suegra: -¿Por qué? Paco: -Confíen en mí. (Llegan al mercado.) Vendedor 1: -¡Pase adelante, reina hermosa! Vendedor 2: -¡Güerita preciosa, pruebe los chorizos rebajados! Vendedor 3: -¡Suegrita linda, llévese dos por uno! Sueca (sonriendo, ruborizada): -¡Qué gente tan amable! Y eso que nos quitamos las joyas que nos hacían lucir bonitas. Paco: -Sí… y den gracias que se las quitaron, que acá en cualquier descuido se las arrebatan. Sueca (tapándose los oídos): -¿Siempre suena así de escandalosa la música? Paco: -No. Hoy está bajita. Sueca (viendo puestos invadiendo callejones): -¿Y por dónde se camina? Paco: -Por donde uno quepa. (De regreso al carro). Sueca: -Lindo y pintoresco el mercado, pero ¿siempre es ese desorden?… Paco: -Ajá. Sueca: -Pero lo curioso es… que funciona. Paco: -Exactamente, fríamente calculado. Sueca: -Ahora entiendo lo difícil que sería para ustedes ubicarse en el maldito orden de Suecia. Paco: -Aquí cada quien en su desorden sabe dónde tiene las cosas. Y si alguien las ordena, no las encuentra.

5. La vuelta pública infinita: Ingrid (llegando a la ventanilla de una oficina pública después de hacer una larga cola de espera): -Buenos días. Vengo a tramitar unos documentos. Empleado 1: -No es aquí. Es en la otra ventana. Ingrid: -Pero hice tres horas de fila y no hay letreros que orienten. Empleado 1: -Pero no es aquí es allá. (Estira los labios señalando el lugar). (Luego de esperar varias horas). Empleado 2: (cerrando ventanilla): -Hora de almuerzo. Ingrid: -¡Pero ya me tocaba! Empleado 2: -Venga en la tarde y la atendemos, si Dios quiere. (Regresa por la tarde). Empleado 2: -Deje los papeles. El jefe que firma no está. Ingrid: -¿Cuándo vuelve? Empleado 2: -Mañana… lo llamaron de emergencia. (Al día siguiente). Empleado 2: -¿Usted otra vez? Es que hoy no está tampoco porque ayer que fue, a su jefe lo habían llamado de emergencia y no lo atendió y hoy tuvo que regresar. Ingrid: -¿Y cuándo vengo? Empleado 2: -Con seguridad la próxima semana. (Pasa la semana). Empleado 2: -¿Persistente usted? Ingrid: -Sí yo, ¿entonces ya firmó? Empleado 2: -No, es que, a los dos, a mi jefe y a su jefe, los llamó de urgencia el ministro. Ingrid (mirando al vacío): -¿Y el ministro, cuándo los atiende? Empleado 2: -Con ese don, ¡nunca se sabe! Conclusión metafísica, Ingrid y la sueca: -Hemos esquivado vacas, basura voladora, filas eternas y jerarquías en movimiento. Hondureño: -Y ya se adaptaron: -¿Cómo sabes? Hondureño: -Porque ya no preguntan “¿por qué?”. Solo preguntan “¿a qué hora?”. Ingrid y la sueca en coro: -¿Y a qué hora mejora todo? Hondureño: -Ahorita. (Bonitas anécdotas –tercia el Sisimite– ¿no te parece? -Chismosos esos del colectivo, se ríe Winston).

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