lunes, 30 enero 2023

Terapia poética

El acto de escribir nuestros pensamientos, nos estimula a auto indagar los sentimientos, logramos hacer una introspección de las emociones que estos nos provocan. Desahogar por medio de la escritura lo que usted piensa, le desarrolla mayor comprensión de sí mismo, porque llega a definir de manera registrada lo que siente y va diferenciando pensamientos y sentimientos, analiza también escenarios posibles y poco probables. Todo lo que, en algún momento, hace demasiado mucho ruido mental, o cuando tiene esa sensación de escuchar un remolino girando en su cabeza, es necesario plasmar lo que piensa en un escrito, al sentarnos a escribir le invito a que tome una posición derecha, su mirada estará en un nivel superior a las letras, por lo que le dará una perspectiva de control o preponderancia, esos pensamiento los verá afuera, los podrá analizar de manera diferente, se ven como enmarcados, pierden fuerza, quedan objetivados de una manera visible, aterrizada y más clara.

En el artículo anterior, se quedaron pendientes algunas participaciones y damos entonces el espacio:

Víctor: Una de las maneras en las que las personas pueden acomodar sus pensamientos mediante la lectura, es asumir que es el protagonista de lo que lee, al sentirse identificado, querrá plasmar sus propias ideas y sentimientos como un borrador para un futuro proyecto ya sea una poesía, libro o un artículo. Al colocar los pensamientos en un escrito, puede servir de mucho para poder entender mejor cómo uno se siente o al utilizar palabras escritas da la sensación que uno puede atacar lo que nos afecta y poder estar mejor.  El problema también es que al escribir la persona puede tomar la decisión de hacerlo desde un enfoque negativo, puede tener la intención de alimentar esos pensamientos que nos afectan y poder tener más imaginación de todo lo que está pasando a nuestro alrededor colocando de manera creativa adjetivos oscuros, al tener una sensación tan viva del dolor, la desesperación de querer sanar y la ansiedad de no poder hacerlo.

Pamela: En lo personal, escribir mis pensamientos me ayudó mucho en una época de dolor, pero debemos tener cierto cuidado porque dependerá de lo que leas o de lo que escribas, ya que, como la música, hay poesía que tiene el poder de hundirte o salvarte, así que dependerá de la intención que tú tengas, sufrir más o sanar.

Jamie: Escribiendo aprendí a canalizar los pensamiento repetitivos que me causaban malestar, pensamientos de baja estima, de un futuro fatalista, de pobreza mental etc., una de las técnicas que me enseñó mi terapeuta fue plasmar cada uno de ellos en un papel y la instrucción fue que, al leerlos, no debía juzgarlos, no debía categorizarlos como buenos o malos, que simplemente debía leerlos, pero que lo hiciera en diferente entonación, ascendente, horizontal y descendente, por ejemplo la frase “soy una inútil” la leía en voz alta, neutral y muy suave, pero la tenía que leer de manera plana, quitarle totalmente la emoción negativa que producían en mí. Con este ejercicio diario, mi cerebro captó la señal de que estaba leyendo algo aburrido, repetido y perdía el interés de hacerlo nuevamente, por lo que bajaba la emoción negativa del pensamiento, simplemente ya no era atractivo para mí, estar pensando en lo mismo. Y así varios ejercicios más que aún mantengo en mi rutina de prevención.

Poesía es uno de los más bonitos apodos que damos a la vida. (Jacques Prévert).

Por Irazema Ramos, sicóloga.

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