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domingo, julio 19, 2026

¿Vivir las preguntas?

“DISFRUTÉ mucho su columna de hoy –mensaje del joven empresario de los paisanos que leen– me recordó de un intercambio que el poeta austrohúngaro Rilke expuso en su obra “Cartas a un poeta joven”. “Un joven poeta le dijo, “Dame las respuestas, dame las respuestas”. Rilke le contestó: “Tú no estás listo todavía para vivir las respuestas. Tienes que vivir las preguntas…”. ¿Qué significa “vivir las preguntas”? Que las respuestas no se “reciben”; se “maduran”.

“Hay veces nos toca caminar con una pregunta abierta, dejando que nos guíe, en lugar de tratar de encontrar una respuesta inmediata”. “Ya que, muchas respuestas solo pueden ser comprendidas cuando se ha vivido lo suficiente para encarnarlas”.

“La vida se encarga de prepararnos para ellas, y sin darnos cuenta, habremos vivido dentro de la respuesta”. “Este fin de semana –otra empresaria amiga de las que lee– me di a la tarea de leer con más tranquilidad todos sus editoriales que se me fueron acumulando sin leer pero que lo tenía muy pendiente como un peso en la cabeza, como sintiendo que me estaba fallando a mí misma; pero es que parece mentira entre una cosa y otra siempre corriendo”.

“Como dice el papa León XIV, “debemos detenernos”, vivimos en un gran apuro queriendo ganar terreno”. “Pero ya me puse al día y siempre esas lecturas me enseñan muchísimo”. Y aprovechando “la interrogación”. ¿Valdrá la pena correr tanto? El amigo académico: “Y sin embargo, la interrogante –quizás la más célebre de toda la literatura universal–, la cita original del famoso soliloquio de “Hamlet”, ‘To be, or not to be: that is the question:, contiene tres signos de puntuación, ¡pero ninguno es de interrogación!

En cambio, en su versión al español, según la traducción clásica atribuida a Francisco Carrillo y ampliamente reproducida en ediciones hispanas, leemos: ‘Ser o no ser, he aquí el problema.’, con una puntuación distinta. Así es el asombroso entrelazamiento –el “entanglement”– de dos galaxias lingüísticas nacidas en cunas distintas, pero separadas únicamente por un pequeño tramo oceánico”.

El amigo notario: “Es común ver que ahora no se pone en la apertura de la frase, sino al cierre”. ¿Es correcto eso? (En español, –explica el Sisimite– los signos de interrogación deben colocarse al inicio y al final de la pregunta, es decir, ¿…?. Esto es una norma fija establecida por la Real Academia Española (RAE) desde el siglo XVIII. -El signo de apertura (¿) –ilustra Winston– marca desde dónde empieza la entonación interrogativa, algo que no ocurre en inglés o en otros idiomas que solo usan el signo de cierre (?).

Por eso, en español no se admite usar solo el signo de cierre, salvo en usos poéticos o estilísticos muy puntuales —por ejemplo, en títulos o lemas donde la omisión sea deliberada y el sentido interrogativo sea obvio. (Ejemplo: Adónde el alma? (para dar efecto o brevedad, como en un verso). (La expresión “vivir las preguntas”, – tercia el Sisimite– que Rainer Maria Rilke escribe en Cartas a un joven poeta (publicada en 1929, aunque las cartas fueron escritas entre 1903 y 1908), encierra una de las ideas más profundas de su pensamiento existencial y poético.

-Cuando Rilke responde al joven Franz Xaver Kappus –quién le pide respuestas sobre la vida, el amor, la vocación y el sentido del arte– le dice, en esencia: “Tenga paciencia con todo lo que en su corazón aún no ha sido resuelto y trate de amar las preguntas mismas, como habitaciones cerradas o como libros escritos en una lengua extraña”. “No busque ahora las respuestas, que no se le pueden dar porque no podría vivirlas”. “Y de lo que se trata es de vivirlo todo”. “Viva usted ahora las preguntas”. “Tal vez así, poco a poco, sin darse cuenta, viva un día lejano dentro de la respuesta”).

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