23.7 C
Honduras
jueves, junio 4, 2026

¿Un otro?

RESPECTO a mensajes del colectivo, con sus inquietudes –cubiertas en el editorial de ayer–hicimos una consulta a la otra aplicación de la Inteligencia Artificial, a manera de ilustración: “¿A qué obedece ese resabio? (Psicología individual). Hay tres mecanismos fundamentales: a) Mecanismo de defensa del yo:

“El ser humano protege su autoestima. Asumir un error hiere la imagen que uno desea tener de sí mismo”. Entonces aparece el desplazamiento de la culpa, para evitar el sentimiento incómodo de: me equivoqué, fui negligente, tomé una mala decisión, actué sin prudencia”. Psicológicamente es más fácil decir:

“El problema son los otros, el sistema, el entorno, la mala suerte”. b) Disonancia cognitiva: Cuando la realidad demuestra que actuamos mal, nace una tensión interna”. “La forma de aliviarla puede ser: negar responsabilidad, reinterpretar los hechos, culpar a terceros”. “Esto no es racional: es emocional. Y opera tanto en individuos como en grupos”.

c) Sesgo de autoservicio: “Bien estudiado en psicología social: los éxitos los atribuimos a nuestras virtudes, y los fracasos, a factores externos”. “Es universal, pero se intensifica en sociedades donde el fracaso tiene un fuerte estigma”.

3. ¿En qué individuos se vuelve característico? “Personas con baja tolerancia a la frustración: No soportan la idea del fallo propio”. “Personalidades autoritarias o “yoístas”: El error propio es vivido como amenaza mortal al ego”. “Personas educadas en sistemas muy punitivos, donde equivocarse se considera imperdonable, no parte del aprendizaje”. “Personas acostumbradas a ser “tuteladas”, es decir, a quienes siempre se les dijo qué pensar —y nunca se les enseñó a asumir consecuencias”.

4. ¿En qué sociedades es característico? “Suele verse en: sociedades poscoloniales, donde hay una tradición de culpar al “otro” (el imperio, el invasor, la potencia extranjera); sociedades con alta centralización del poder; países donde los líderes construyen discursos que responsabilizan a factores externos para no admitir fallas internas; culturas verticales, donde la crítica al jefe es riesgosa”. “Por contraste, las sociedades con instituciones fuertes, prensa libre y cultura de responsabilidad individual reducen esta tendencia, porque la estructura obliga a asumir consecuencias”.

5. Explicación histórica del fenómeno: Tres hilos históricos explican el resabio: “a) El legado del fatalismo religioso y medieval: En muchas culturas hispánicas y mediterráneas, la idea de que el destino lo dicta “otro” (Dios, la fortuna, el poder) dificultó el desarrollo de responsabilidad personal”. b) El colonialismo: Cuando las decisiones económicas y políticas se tomaban desde afuera, era fácil cultivar la idea de que “la culpa siempre es de otro”. Ese hábito mental perdura siglos después”. “c) Estados patrimonialistas sin rendimiento de responsabilidad”.

“Durante buena parte de los siglos XIX y XX en América Latina, los gobernantes no rendían cuentas. Las personas internalizaron: que el error propio no tiene consecuencias; que la culpa se difumina; que siempre hay un “otro” a quien acusar”. Este fenómeno fue detectado por historiadores como Tulio Halperín Donghi, filósofos como Octavio Paz, y sociólogos como Gino Germani: la irresponsabilidad se reproduce en cadena porque nadie supervisa a nadie.

6. ¿Entonces por qué persiste? “Porque asumir responsabilidad exige: madurez, autocrítica, valentía moral, instituciones que premien la honestidad y castiguen el cinismo”. “Cuando eso falta, la gente adopta la posición psicológica más cómoda: victimizarse y culpar al entorno”.

(O sea el resabio –tercia el Sisimite– nace del choque entre el ego que quiere ser infalible, la historia que nos enseñó que admitir errores es peligroso, y la cultura política que no premia la responsabilidad.” -¿Dirías, entonces –se rasca la cabeza Winston– que el resultado es un ethos defensivo: “yo nunca me equivoco, siempre son los otros? Otro día cubriremos lo valioso de fomentar culturas de responsabilidad personal, aprendizaje del error y pensamiento crítico. Ya que “una sociedad que aprende de sus errores es más honesta, más justa y más fuerte. Donde asumir la culpa no humilla sino ennoblece. Porque solo quien reconoce su falla está en condiciones de mejorar”).

Más Noticias de El País