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Honduras
domingo, julio 19, 2026

Un improcedente uso excesivo de la fuerza

Por Ernesto Alvarado Reina

En las variadas o indistintas operaciones y actos de la vida social, encontramos que se cometen por acción u omisión de los servidores públicos, la ejecución de dictámenes y ordenes que violentan los principios elementales del Derecho Constitucional y demás leyes en eficacia, impregnadas estas de pleno vigor.

La ignorancia o completo desconocimiento de los instrumentos y actuaciones de los oficiales o empleados al servicio de la Nación, se convierten en una indiscutible aberración, equivocación y marcado error que repercute dentro del núcleo generacional a que pertenecen.

Frente a tan anómala situación, se tienen que tomar por los superiores, las correcciones que el caso amerita, una vez evacuadas las audiencias de cargo y descargo que se realicen, a efecto de que pueden ser las mismas un ejemplo para los otros miembros del estatal policial, judicial o administrativa, que corresponden, dentro de la categoría de mando y atribución a que pertenecen y están sometidos, centralmente de la jerarquía del Gobierno o Régimen a están asignados para cumplir con eficiencia sus labores.

El sentido de inseguridad en nuestra querida patria es lamentable. En otros términos, se debe de tratar de impedir que se sigan cometiendo actos reñidos con la ley y los reglamentos, y al mismo tiempo, evitar que se continúen realizando operaciones que constituyen una escoria y un despojo colectivos que desdice de una institución.

El propósito elemental del derecho colectivo es señalar los deberes del Estado frente a la sociedad para resolver los problemas mas atingentes que presentan los pobladores.

Hay que facilitar la realización de operaciones de mejoramiento de las condiciones de vida y el bienestar general, sin perturbar el espíritu de las leyes y reglamentos, brindando legitima protección a la infancia, la adolescencia, y a la humildad o senectud.

Las clases más débiles o que sufren de extrema pobreza, tienen que ser resguardadas con ayuda alimenticia, salud con medicamentos y apertura de fuentes de trabajo y empleo digno.

En nuestra querida Honduras, hay que evitar por todos los medios el uso excesivo de la fuerza para resolver los diversos conflictos, utilizando el diálogo, la compresión, el intercambio de ideas y algunos otros mecanismos para procurar la resolución de los problemas individuales o colectivos.

Una marcada expresión de cansancio y tristeza, la adustez o aspereza de ciertos ciudadanos se oponen a una reserva guardada de permuta o cambio para mejorar, y al mismo tiempo, consiguen un sentido de seguridad y tonicidad que son paliativos o remedios de progreso.

La tranquilidad, calma, orden, salud, educación por entero y nuevas y mejores oportunidades de colocación, aptitud mental de transformación para mejorar, unidos a la prosperidad son pilares que contribuyen al desarrollo seguro y paulatino de un país.

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