Por Emy James (Sicóloga)

¿Le suena familiar? Lo habitual es y más en culturas como la norteamericana, por ejemplo, que después de cierta edad, los padres queden solos en casa porque los hijos se han marchado. Y menciono la cultura norteamericana porque es de todos sabido que para los latinoamericanos es un poco más difícil “soltar” a los hijos y estos a su vez, son un poco más reacios a dejar el hogar donde crecieron.
A decir verdad, no solo los latinoamericanos porque ahora mismo estoy recordando a los italianos. Ellos tampoco se van tan pronto de casa, los que deciden irse. Porque hay algunos que simplemente se quedan. Incluso los hombres italianos tienen un decir (que en lo personal me parece muy tierno): “La mamma é sempre la mamma”.
El asunto es, que en los tiempos que corren, aquello del “nido vacío” es cada vez menos frecuente, en todos lados. Y las causas de lo más variadas.
Una de ellas y la más importante quizás, es la economía. Para la mayoría de los jóvenes no es sencillo decidir marcharse de casa porque los precios de todo están por las nubes insisto, en todos lados. Aún contando con un título universitario, los salarios que se ofrecen a los principiantes en cualquier carrera no son suficiente para cubrir todos los gastos que vivir de manera independiente requiere. Y ni decir cuando no se cuenta con ningún tipo de entrenamiento.
Otro factor cada vez más recurrente es el divorcio. Todos estamos enterados de cuanto ha aumentado la tasa de divorcios en los últimos años (increíblemente esto no desmotiva a nadie porque las bodas siguen al alza también). Total, que los hijos se están separando, están comenzando de cero y recurren al apoyo de sus padres para ello.
Claro que también tenemos otra razón y esta es un poco más antigua, aunque no tan común y es el desinterés de algunos hijos por el mundo exterior, pero ese es un tema que necesitará el artículo completo ya que hay mucho que analizar al respecto. Interesante tema, por cierto.
Por la razón que sea, el caso es que ahora mismo a los padres les está tocando convivir con sus hijos convertidos en adultos, lo cual no es para nada fácil o sencillo sino al contrario. Para ninguna de las partes en realidad.
Se trata de convivir con diferentes maneras de pensar, de vivir. Hábitos y costumbres que pueden no estar en concordancia y de ahí los conflictos. Habrá que echar mano de toda la sabiduría posible para que estas relaciones que son tan importantes no se vean de ninguna manera afectadas por esto que está sucediendo.
Se necesita mucha paciencia, consideración, empatía y comprensión de parte de todos los involucrados porque amor ya hay. Es solo que el amor no siempre puede con todo. pero ese tema también requiere otro artículo.



