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sábado, julio 18, 2026

Si usted me dejara ser alcalde

Por Rodrigo Amador

A veces uno platica con gente mayor y la charla siempre termina en el mismo punto: San Pedro Sula podría ser mucho más de lo que es. No porque le falte gente trabajadora, ni empresas, ni movimiento económico. Aquí la gente trabaja, produce y abre negocios todos los días. Lo que muchas veces falta es que la ciudad les quite obstáculos en lugar de ponerles más. Falta orden, continuidad y decisiones claras y lo digo como alguien que vive y se mueve en la ciudad todos los días porque claramente político en campaña no soy.

Cuando llueve fuerte, yo ya sé lo que va a pasar. Calles inundadas, colonias afectadas y tráfico detenido. No debería ser normal. Para mí, una de las primeras cosas que una ciudad seria debe resolver es un sistema moderno de drenaje pluvial. Y eso sí depende mucho de la alcaldía: planificar bien las obras, ejecutarlas por etapas y mantener limpio el sistema para que funcione. Algo parecido pasa con la forma en que nos movemos. Cada año hay más carros, pero las calles siguen siendo prácticamente las mismas. Yo creo que San Pedro Sula tiene que empezar a pensar en transporte masivo urbano: buses modernos, rutas ordenadas, carriles dedicados. Un proyecto así necesita apoyo del gobierno central y financiamiento internacional, pero alguien tiene que liderarlo. Yo buscaría ese apoyo, tocaría puertas y lo pondría en marcha paso a paso.

Cuando uno mira cómo ha crecido la ciudad también se da cuenta de algo más profundo: muchas zonas han crecido sin suficiente planificación. Colonias que aparecen sin drenaje adecuado, zonas comerciales que colapsan porque nadie pensó en el tráfico que iban a generar, barrios que pasan años esperando mejoras básicas. Aquí yo sería muy claro: la ciudad necesita planificación urbana estricta. Definir dónde se puede construir, qué tipo de desarrollo se permite y qué infraestructura debe existir antes de que una zona siga creciendo. Si ordenamos la ciudad hoy, evitamos problemas mucho más caros mañana.

También pienso mucho en la seguridad. Una ciudad no puede prosperar si la gente vive con miedo. La seguridad es principalmente responsabilidad de la Policía Nacional, pero una alcaldía sí puede impulsar algo importante: una policía metropolitana profesional, apoyada con tecnología, iluminación y recuperación de espacios públicos. Yo trabajaría para coordinar eso y hacerlo realidad y bueno, ya que le estoy hablando de espacios públicos, San Pedro necesita más parques urbanos grandes. Parques de verdad, no solo pequeñas áreas verdes. Lugares donde las familias puedan caminar, donde los jóvenes puedan hacer deporte y donde la ciudad respire un poco. Esto sí depende directamente de una alcaldía, y cambia completamente cómo se vive una ciudad.

También hay algo que no podemos ignorar: el agua. El Merendón es el corazón del agua de San Pedro Sula. Si no protegemos esas cuencas, tarde o temprano tendremos problemas serios. Yo impulsaría la protección del Merendón y trabajaría con el gobierno central y organizaciones ambientales para asegurar el abastecimiento de agua para las próximas décadas. Mientras resolvemos lo urgente, también creo que hay que pensar en el futuro económico de la ciudad.

San Pedro Sula tiene industria y comercio, pero también podría convertirse en un centro de innovación. Yo impulsaría la creación de un distrito de innovación tecnológica donde universidades, emprendedores y empresas puedan desarrollar nuevas ideas. Eso se logra creando incentivos y alianzas con el sector privado.

Otra cosa que cambiaría es cómo funciona la alcaldía. Hoy muchos trámites toman demasiado tiempo. Yo apostaría por digitalizar el gobierno municipal: permisos en línea, pagos digitales, trámites rápidos. Cuando una ciudad facilita las cosas, la inversión llega con más facilidad. Y hay un lugar que merece especial atención: el centro de la ciudad. Muchos centros urbanos en América Latina han renacido cuando se invierte en cultura, comercio y espacios peatonales. Yo apostaría por revitalizar el centro de San Pedro Sula con iluminación, seguridad, restaurantes, arte y actividades culturales que le devuelvan vida al corazón de la ciudad.

Cuando uno junta todo esto, se da cuenta de que mejorar San Pedro Sula no depende de una sola cosa. Depende de resolver lo básico —drenaje, movilidad, orden urbano— mientras protegemos el agua, creamos parques, modernizamos la alcaldía y abrimos espacio para la innovación. Algunas de estas cosas dependen directamente de una alcaldía. Otras requieren gestión con el gobierno central, con empresas o con organismos internacionales. Pero alguien tiene que asumir la responsabilidad de empujar todo eso.

Porque cuando hablo con los sampedranos, nadie está pidiendo milagros. San Pedro Sula tiene la industria, tiene la ubicación y tiene una población trabajadora que no le teme al esfuerzo y yo sinceramente creo que San Pedro Sula tiene todo para lograrlo.

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