EL viento iba de un lado a otro; entre los troncos se deslizaba como un animal invisible; iba de rama en rama, de claro en claro, moviendo las hojas como si pasara las páginas de un libro antiguo. Winston le lee al Sisimite un mensaje que mandan del colectivo, y le pregunta ¿qué de cierto hay en esa versión?: “El presidente Marco Aurelio Soto antes de ser presidente ya graduado de abogado había viajado a la ciudad de New York y había formalizado la concesión de la Rosario Mining Company, siendo él un socio minoritario; pero la razón que más peso tuvo para esta mudanza fue que la embajada de los USA, la primera que se estableció en Honduras, para cuidar los intereses mineros, fue acreditada en Tegucigalpa y no en Comayagua”. -Bueno consultá tu IA, pero hasta donde recuerdo, sí hubo una versión económica-minera del traslado que circuló.
-“Pero lo relativo a la representación diplomática estadounidense hay que ubicarla en contexto cronológico: la Legación de Estados Unidos ya estaba radicada en Tegucigalpa décadas antes de la minera y del traslado definitivo de la capital. Por ello, puede haber sido un factor del peso internacional previo de Tegucigalpa, pero no parece demostrable decir que fue instalada allí para proteger a la Rosario”. “Estados Unidos estableció relaciones diplomáticas con Honduras en 1853. La Legación norteamericana en Comayagua y Tegucigalpa fue abierta el 22 de febrero de 1856, y el primer ministro residente en Honduras presentó credenciales en 1862. Documentos diplomáticos originales muestran una “Legation of the United States… Tegucigalpa” en 1866, catorce años antes de constituirse la Rosario”. “En 1871 encontramos simultáneamente documentos de la Legación estadounidense fechados en Tegucigalpa y comunicaciones del gobierno hondureño desde Comayagua”. “Tegucigalpa ya funcionaba como centro económico y de relaciones internacionales antes de que Soto la convirtiera formalmente en capital política”. -¿Y la conexión de Soto con la minería? -“Antes de constituirse la compañía estadounidense, Marco Aurelio y Enrique Gutiérrez eran propietarios de la mina El Rosario, en San Juancito, próxima a Tegucigalpa. Soto buscó capital y tecnología estadounidenses y entró en negociaciones con los Valentine de Nueva York”. “No se encuentra respaldo suficiente para afirmar que Soto, antes de ser presidente, viajó personalmente a Nueva York y allí formalizó la concesión de la minera. Lo que sí aparece documentado es que desde 1878, siendo ya presidente, negoció como propietario de El Rosario con Washington Valentine para capitalizar la explotación; posteriormente la compañía se organizó conforme a las leyes de Nueva York”.
“Una investigación publicada por el Instituto Hondureño de Antropología e Historia lo caracteriza como principal accionista hondureño, mientras otras fuentes lo describen como uno de los principales propietarios o incluso accionista mayoritario”. “Un estudio de la UNAH sobre el impacto de la New York & Honduras Rosario Mining Company señala que Soto era uno de los principales accionistas y relaciona ese interés minero con el traslado de la capital en 1880”. “El mismo estudio recuerda que la justificación oficial de Soto fue otra: Tegucigalpa –La Gaceta No. 94 de 1880, donde aparece el Decreto No. 11 que trasladó la capital– ya poseía el Almacén de Guerra, Casa de Moneda y otras dependencias, además de reunir condiciones de población y riqueza suficientes e infraestructura institucional para convertirse en sede permanente del Gobierno”. -“¿Y la Legación estadounidense? -Cronológicamente no compagina que Estados Unidos puso su embajada para proteger la minera porque la representación estadounidense en Tegucigalpa precede a la compañía en unos veinte años. Además, técnicamente era una legación, no todavía una embajada; fue elevada al rango de embajada en 1943”. Winston en ruta a su casa– vio como las sombras caminaban, se encogían, se estiraban y saltaban de un sendero a otro con las ráfagas de viento.


