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sábado, marzo 2, 2024

Revolución Industrial 4.0 y el papel de las mujeres en STEM

En el pasado reciente, los campos de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) han sido percibidos como predominantemente masculinos. Todavía en algunas familias con posibilidades económicas de brindar una carrera universitaria a sus hijas existe el estigma, de cuáles son las profesiones más adecuadas para las mujeres y la percepción que todavía prevalece es que la STEM no son para las niñas, aunque éstas demuestren aptitud y actitud para cursar estas carreras.

Existe una brecha significativa, en relación al porcentaje de hombres y mujeres que estudian carreras relacionadas con la STEM a nivel mundial. Las mujeres están sobre presentadas, pero, paradójicamente,a pesar de que hay menos mujeres que incursionan en este campo, su aporte ha sido significativo para alcanzar los avances científicos. Según datos de la UNESCO (2023) solamente el 33 % de las mujeres a nivel global se desempeñan en el campo de la investigación y desarrollo tecnológico.

Las mujeres en STEM representan un pequeño porcentaje de jóvenes eligen carreras relacionadas con la tecnología, la ciencia y la ingeniería. Usualmente cursan aquellas orientadas a las ciencias naturales, matemáticas y estadísticas. Las ingenierías, fabricación y construcción. Lo que más sobresale son carreras relacionadas con la salud y el bienestar, como medicina o enfermería.

Algunas personas quizás se pregunten si es que las mujeres no nacimos para este tipo de profesiones, que es cosa solo de hombres. ¿Usted qué cree? Bien, veamos algunos ejemplos de aproximadamente un siglo atrás, mujeres increíbles que sencillamente se destacaron a pesar de su entorno.

Un icono de la ciencia es la reconocida científica Marie Curie, nacida en 1867, de nacionalidad polaca, que viajó a Francia para continuar sus estudios y posteriormente ahí hizo su carrera, contribuyendo en el campo de la física y la química por sus estudios de la radioactividad. Hay que recordarlo, que fue la primera mujer en recibir dos premios Nobel, uno lo compartió con su esposo también el Físico Pierre Curie y otro destacado científico, Henri Becquerel (1903) y el otro en Química, donde fue reconocida solo ella por su gran aporte en este campo (1911).

También tuvo la fortuna de que una de sus dos hijas siguiera sus pasos y lograra obtener esta misma distinción, Irene Curie y su esposo Frederick Joliot, compartieron en 1935 el Nobel de Química por su trabajo en radiactividad artificial, lo que dio lugar al estudio de nuevas áreas como la Física Nuclear y la Medicina. Estas pioneras, que lograron destacarse gracias a su arduo trabajo, sin duda allanaron un camino poco explorado por las mujeres. Demostraron que, mediante el esfuerzo, la disciplina y la perseverancia, es posible alcanzar metas y realizar lo que antes parecía inalcanzable.

Tomando en consideración el informe presentado por L’Oréal-Unesco en 2022, donde advierten el “riesgo de perpetuar el desequilibrio de género” durante la Revolución Industrial 4.0, es notorio que este período se caracteriza por avances tecnológicos, la automatización y la robótica. Desde la perspectiva feminista se puede intuir que muchos de los empleos que se prevé desaparezcan debido a la automatización, son actualmente desempeñados por mujeres. Como resultado, las mujeres podrían encontrarse en una posición más vulnerable ante los cambios provocados por la nueva era. Con un menor acceso y representación en campos fundamentales como la Informática, las Matemáticas y la Ingeniería, podrían enfrentar mayores dificultades para adaptarse y prosperar en la economía digital emergente. Esta situación no solo refleja la persistencia de las desigualdades de género, sino que también resalta la importancia de abordar activamente estos problemas para garantizar una transición justa hacia la Revolución Industrial 4.0.

Es esencial que se tomen medidas para promover la inclusión de las mujeres en las STEM, proporcionando oportunidades de formación y desarrollo en áreas clave para la economía del futuro. Al hacerlo, no solo se mejorará la equidad de género, sino que también se aprovechará todo el potencial y la diversidad de talentos necesarios para prosperar en la nueva era digital.

Tomando en cuenta la urgencia de despertar conciencia y accionar sobre este tema, el 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, esta fecha fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 2015.

Ahora, vuelvo a preguntar con la misma línea de pensamiento con la que abrí esta reflexión: ¿cuántas familias están dispuestas a estimular a las niñas que están bajo su tutela, para que incursionen en las STEM? ¿Qué posibilidades hay de que gobiernos como el de Honduras, inviertan en las STEM con un enfoque de género?

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