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domingo, julio 19, 2026

Relatos increíbles

Por Otto Martín Wolf

La mayoría de los que me conocen saben que me precio de ser el más incrédulo de los incrédulos. No es por llevarle la contraria a nadie, pero esa es la realidad, sólo creo aquellas cosas que puedan ser comprobadas científicamente y con evidencia a prueba de dudas.

Dicho lo anterior, compartiré dos experiencias personales que, sinceramente, no tienen una explicación razonable, mucho menos científica.

¿Por qué creo lo que relataré? Simplemente porque son cosas que me ocurrieron personalmente y como no me drogo, ni tomo licor y jamás he tenido alucinaciones de ninguna clase, tengo que archivarlas en una sección personal que llamo “Misterios sin Resolver”.

¿Un mensaje del más allá?

Hace muchos años mi padre estaba enfermo de muerte, los médicos habían descartado cualquier posibilidad de una cura. Debido a las circunstancias yo disponía de suficiente tiempo así que decidí dedicarme casi por completo a disfrutar de lo que le quedaba de vida, estuve casi todo el tiempo a su lado hasta que falleció.

Ante la inminencia de su muerte se me ocurrió una idea: “Papá, escriba un mensaje en un papel, lo ponemos en un sobre y si algún día yo estoy seguro de lo que creo dice el mensaje lo abriré.

Guardé el pequeño sobre en una caja de seguridad con algunos documentos importantes. Pasó el tiempo, más papeles se fueron acumulando encima hasta que llegó a estar en el puro fondo. Transcurrieron más de treinta años (30) y el sobre pasó casi al olvido.

Nunca tuve la tentación de abrirlo ya que esa era la última comunicación que tendría de mi padre y no quería perder esa oportunidad de comprobar… qué? No lo sé de comprobar algo.

Treinta años después me encontraba en compañía de mi hijo mayor deambulando por un centro comercial donde nos llamó la atención una venta de helados de sabores exóticos. Nos acercamos y, después de curiosear, nuestra vista se detuvo en cierto sabor. En ese momento de manera simultánea los dos dijimos en voz alta el nombre del helado.

Nada, ni siquiera compramos nada y el asunto quedó olvidado. Esa noche, de regreso en casa, sin tener ningún motivo en especial me dirigí a la caja de seguridad (no tenía que buscar ningún papel ni nada).

Sin saber cómo levanté un bulto de documentos hasta dar con el sobre mencionado. Siguiendo el impulso lo abrí y sí, lo confieso, la palabra escrita por mi padre era la misma del nombre del helado!

¿Sorprendente verdad? Pero falta más, ese día, precisamente era el de la fecha de nacimiento de mi padre, un 29 de diciembre. Juro que es verdad, me ocurrió a mi y, como tengo testigo a mi hijo así que no se trató de un deseo o alucinación de ninguna clase.

Explicación? Muy difícil pero hay una

Quizá en el momento en que mi padre escribió la famosa palabra de alguna manera yo lo capté sin verlo, algo similar a lo que ocurre con cierta frecuencia que pensamos en una persona y, de repente, de la nada, nos llama por teléfono o nos lo encontramos en la calle.

Entonces, cuando pronuncié el nombre del helado mi recuerdo se activó y me llevó a lo relatado. Es lo único posible, no creo que un espíritu va a esperar treinta y pico de años, vagando por ahí para salirme el día de su aniversario.

El sorteo de la lotería

Una noche, hará hace cuatro años soñé que presenciaba un sorteo de la lotería. En el sueño el presentador claramente sacaba de una góndola el número ganador del sorteo extraordinario de la lotería (Esto fue en Costa Rica).

Para las decenas el número es el 8 y para las unidades el 4, estos números formaron el 84, ganador del primer premio junto con un número de serie que no estuvo incluido en mi sueño. Al día siguiente yo, que no creo en nada, salí a comprar el número soñado y dos días después, cuando se realizó el sorteo el número ganador fue el 84 (el maldito presentador no dijo la serie, de haber sido así hubiera ganado muchísimo más) pero le pegué al primer premio.

Me ocurrió a mí, el más escéptico de los incrédulos y, para este relato no tengo explicación posible. Nunca antes ni después he presenciado un sorteo de la lotería en ningún país, tampoco he soñado nada parecido.

¿Qué ocurrió? Cómo es eso posible

Le reconozco, si usted me lo cuenta a mi no le voy a creer, pero en efecto me pasó a mi y de eso no tengo duda. Hay un par de historias más, tan increíbles como esas que relataré algún día.

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