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sábado, julio 18, 2026

¿Reformas?

ESTA sería la desolada panorámica, entre otros espinosos cactus del árido desierto, que recibe la presente administración: Media docena de hospitales inconclusos pagando su construcción de los exiguos ingresos gubernamentales por falta de gestión de financiamiento para ellos en la comunidad internacional, mientras el sistema de salud está colapsado. Falta de medicinas e insumos en los hospitales públicos; el sistema sanitario de pésima calidad cuando pacientes que requieren asistencia de emergencia tienen que esperar meses enteros, incluso los trámites de cupo de la enmarañada burocracia.

El desempleo desbocado sin la válvula de escape migratoria de antes, paliativo a la inexistencia de trabajos dignos en el país, –a no ser el costoso paracaidismo con que carga el gobierno de militantes cuya ineptitud no califica para trabajar en otro lado—dadas las estrictas medidas de ingreso y las deportaciones de los EEUU. Y la educación que se imparte de pésima calidad.

Con rezago de 3 años en los planes de estudio comparado a otros países del entorno regional. Currículos académicos universitarios desfasados –que enseñan para un mundo que ya no existe— alejados de satisfacer la demanda real del mercado laboral.

Profesionales –graduados en bandadas de las distintas universidades en carreras que no se ocupa– no encuentran trabajo al salir. Ahora, estas son algunas de las reformas negociadas que anunciaron: “Reforma del reglamento interno del Congreso para limitar los poderes del presidente del Congreso”.

(Ya no es reglamento interno, sino que una tal Ley Orgánica del Poder Legislativo, aprobada en una administración nacionalista que, en la improvisación, al cercenar la norma de la reconsideración, destartaló el procedimiento parlamentario acostumbrado. Ese vacío sirvió de atajo al caótico titular anterior para mandar a publicar decretos en La Gaceta, sin haber concluido el obligatorio proceso de formación de la ley tradicionalmente aceptado.)

“Eliminar los subsidios y el fondo departamental a diputados”. (Pues, diríamos que sería una sabia rectificación de lo que disfrutaron muchos de ellos. Motivo de escándalos de corrupción cuando muchos legisladores que reciben esos dineros se los embolsan, o se los reparten con un tercero, o inventan ong´s como pantalla para desviar el destino final. Pero otra vez, el vicio es de las lanadas no de la buena fe con que se crearon los fondos.)

“Reformar la Constitución para limitar las facultades de la Comisión Permanente del Congreso”. (Si es que la Comisión Permanente no cumple más que funciones preparativas y cosméticas en los intervalos legislativos. A eso no hay nada que reformar, lo que debe hacerse es deducir responsabilidades legales a los abusadores). “Que los suplentes no puedan ocupar una curul del propietario cuando este esté presente”.

(¿Y eso como es que sucede, si no porque quien preside lo permite? ¿Qué ley se ocupa reformar para espantar suplentes de los curules cuando tomen asientos ajenos?) “Discutir el tema de la segunda vuelta electoral para evitar estrechos resultados”.

(Platiquen, entonces). “Reformas a la Ley Orgánica de las FF. AA. para evitar la politización como lo hizo el exjefe del EMC”. (¿Y qué es lo que van a reformar, si más clara no puede ser la Constitución que “las Fuerzas Armadas son una institución nacional de carácter permanente, esencialmente profesional, obediente, apolítica y no deliberante”? Al solo producirse el cambio de un oficial respetuoso de la Constitución, las cosas cambiaron diametralmente.

Los vicios son patrimonio de la gente no de las leyes.) “Aprobar amnistías tributarias y municipales”. (Bien que den un respiro a los sofocados ingresos de la gente y de los municipios). “Eliminar la inscripción de diputados que no hayan participado en las primarias”. (¿Cuál sea la intención de eso? Si la ley ya regula estos y otros extremos).

“Regular la participación de un consejero del pleno del CNE para evitar la ausencia del pleno como fue el caso del consejero de Libre”. (Si ya existe tipificación de delitos por romper la integración de los plenos a capricho. Nuevamente, cuando uno no quiere asistir porque no se le antoja, para eso están los suplentes. Es cosa de poner personas idóneas y no incondicionales del oficialismo, como sucedió la vez pasada. Pero, incluso, ahí tienen el caso del suplente que cumpliendo con su deber patriótico integró el pleno, para efectos de la declaratoria y decisiones posteriores, muestra que el sabotaje es actitud de la persona no de las leyes.)

“Reforma de la legislación laboral para el empleo por hora, abolido en el gobierno saliente”. (Esa sí es necesaria. Restituir lo que quitaron).

(Es de asumir que estas “reformas” divulgadas –tercia el Sisimite— fue solamente el resultado de una conversación apresurada preliminar, y que lo de fondo queda todavía por consensuar.

-¿Y lo que haya que corregir –ironiza Winston– será por culpa de la ley o de los malos resabios de la clase política? Muestra de ello la persecución política oficial —ilegal, arbitraria y abusiva, usualmente contra los contrarios –de extensiones del poder excediendo sus facultades legales en forma temeraria y de manera impune.)

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