20.3 C
Honduras
jueves, junio 4, 2026

¿Qué nos pasa?

“SUECIA –al comprobar el pobre desempeño de estudiantes ya que las pruebas PISA mostraron algo que nadie esperaba: “más horas de pantalla en la escuela no estaban generando mejores alumnos, sino peores”– comenzó a formalizar su giro educativo entre 2023 y 2024, implementando cambios legales, presupuestarios y educativos para priorizar libros impresos y métodos tradicionales en vez de depender masivamente de tablets”. “Y esto no es cosa de ahora. Bajo la ministra de Educación Lotta Edholm, empezaron a dar marcha atrás al uso dominante de tecnología en la educación y a promover de nuevo el uso de libros físicos y la escritura a mano particularmente para los niveles más tempranos de escolarización”. Y no solo allá, hay un florido ramo de otros países europeos siguiendo el mismo patrón. ¿Qué sobre la educación nacional? “El rezago educativo en Honduras es un fenómeno estructural y persistente, producto de desigualdades históricas en acceso, calidad de enseñanza, recursos escolares, infraestructura y resultados de aprendizaje”.

Honduras no ha participado regularmente en el PISA estándar de la OCDE, solo en PISA for Development (PISA-D), –la administración anterior ni siquiera quiso entrar a esas evaluaciones, seguramente para evitar la vergüenza de sus revelaciones– una versión adaptada para países de ingresos medios y bajos que permite medir competencias clave en lectura, matemáticas y ciencias. “Honduras se ubica entre los de menor desempeño en América Latina”. Los resultados descubrieron una cobertura escolar deficiente: “La cobertura de estudiantes de 15 años en grados apropiados es mucho menor que en países de la OCDE, lo cual indica que muchos adolescentes ya no están escolarizados o están atrasados en sus estudios”. Además, resultados académicos bajos: “En las áreas evaluadas –matemáticas, lectura y ciencias– los resultados promedio están por debajo de lo esperado para esa edad, con variación según contexto social y económico”. “Las brechas de desempeño están fuertemente asociadas a condiciones socioeconómicas, género y zona de residencia, con estudiantes en zonas rurales o de menor ingreso generalmente con peores resultados”. ¿Qué indica esto en términos de competencia a nivel regional y extrapolando los pobres niveles educativos como alarmante señal sobre la posibilidad de atraer inversiones? Honduras “se ubica rezagado frente a muchos países latinoamericanos evaluados, con altos porcentajes de estudiantes con bajo desempeño, especialmente en matemáticas”. Sumado a los factores sistémicos. “El problema no solo es de resultados sino de estructuras educativas, como insuficiente formación docente, falta de recursos materiales en escuelas y limitaciones en ambientes de aprendizaje”.

(Entonces, –tercia el Sisimite– ¿qué dice PISA de lo que nos pasa? “Que gran parte de los estudiantes no alcanzan competencias básicas en lectura, matemáticas y ciencia– el rezago educativo acá es estructural y multidimensional, en cobertura, calidad docente, recursos materiales y desigualdades socioeconómicas”. ¿Y qué dice eso del dominio de los colegios magisteriales sobre el Ministerio de Educación? -Y eso que no entramos –interviene Winston– a los desfasados currículos universitarios donde se enseña para un mundo que no existe y un mercado laboral que demanda otro tipo de técnicos, especialidades y profesionales. ¿Y no es que aquí corrieron a meter pantallas digitales en las escuelas –para que los adictos a los chunches tecnológicos se diviertan todo el día, clicando la changoneta transmitida por sus aplicaciones intermitentemente con el otro basural que reciben del internet– lo que produce dificultades en el aprendizaje profundo, pérdida de memoria y deplorable reducción de la empatía? “La comunicación asincrónica y la falta de contacto físico pueden generar frialdad emocional y fomentar comportamientos desinhibidos o menos empáticos”. “La lectura profunda es una inmersión cognitiva que activa memoria y pensamiento crítico, que se encuentra amenazada por la lectura superficial en pantallas”. Mientras los libros físicos fomentan la concentración, las pantallas digitales (con sus clics y notificaciones) tienden a la fragmentación, afectando la memoria y la comprensión.)

Más Noticias de El País