Seguramente usted conoce, por un lado, a personas que son muy reservadas con sus cosas. Entonces en las reuniones no cuentan mucho sobre sus problemas maritales, tampoco se conoce mucho de sus relaciones familiares, nunca se sabe cuándo han salido de la ciudad, ni como dice Perales; “a qué dedican su tiempo libre”.
Y es que hay gente muy celosa de su privacidad. Por eso les cuesta mucho compartir su espacio con extraños y demás. Aquí los chismosos tienen que hacer un arduo trabajo de investigación y lo que no pudieron investigar pues se lo inventan, ¿que para eso es que están no? Y, por otro lado, seguro que usted conoce personas que a pesar de no conocerlas tan de cerca, usted está enterado (a veces sin querer queriendo), de todos los detalles de su vida: Cómo y con quiénes vive, lo que hace cuando no hace nada.
Aun cuando no son amigos cercanos ni mucho menos, usted sabe exactamente dónde están y a qué hacen sus hijos, cómo está su relación de pareja, la manera en que se lleva con su familia y de algunos…hasta su sueldo! Insisto, todo esto sin usted andar preguntando y sin usted ser amigo de estas personas.
Esa información simplemente ha llegado a parar a sus oídos y por lo general, es algo que le deja asombrado. Y es que es asombrosa la manera en la que algunas personas ventilan por aquí y por allá, su vida. (Estos casos son un festín para los ya mencionados chismosos).
Es tan común esta práctica hoy en día que es normal leer a gente que dice en las redes sociales; “esos que no publican nada, no lo hacen porque no tienen nada que presumir”.
Así de mal estamos. Y al mismo tiempo dándole la razón a Einstein cuando hablaba de lo universal que es la estupidez humana.
El asunto es, que además de exponerse de una manera innecesaria ante los demás, este último tipo de personas (los que platican y hasta publican todo) también se exponen y exponen de paso a su familia, al peligro.
Una vez más, la falta de consciencia es la raíz de todos estos males. Porque es verdaderamente inaudito que un ser pensante no entienda que si publica en redes sociales el lugar en que se encuentra, exactamente cuándo se encuentra ahí, por ejemplo, es de verdad increíble que no entienda a lo que se está exponiendo si la o las “personas equivocadas” se enteran de su publicación.
Porque ellos, las “personas equivocadas”, no necesariamente tienen que ser contactos directos en las redes, solo tienen que usar las redes.
Observemos detenidamente y démonos cuenta de que muchas de las desgracias que suceden hoy en día, suceden porque alguien estuvo diciendo y mostrando más, de lo que debía decir y mostrar.



