26.8 C
Honduras
sábado, julio 18, 2026

“Prisión Verde” en chino mandarín

Por Mirna Isabel Rivera

Leí con mucha alegría la noticia de que el libro “Prisión Verde”, ícono de la literatura hondureña, fue traducido al idioma chino mandarín, una lengua hablada por más de mil millones de personas en el mundo.

Una de las primeras traducciones al mandarín data a 1961. Esta obra maestra del escritor hondureño Ramón Amaya Amador, ha sido traducida a otros idiomas anteriormente, incluyendo el checo, el ruso y el alemán.

Cuando nos acercamos a hechos históricos mediante una obra literaria, comprendemos mejor las circunstancias, somos más empáticos con los personajes, los comprendemos desde la perspectiva humana, no los cosificamos, no invalidamos sus miedos, sus sueños y entendemos sus vicisitudes.

Recuerdo cuando yo era una adolescente mi padre siempre compraba libros y los dejaba visibles para que por iniciativa uno los leyera, nunca por obligación. Leí El Diario de Ana Frank, me identifiqué con su curiosidad, su alegría, fui empática con sus miedos y tristezas.

Ana empezaba su diario escribiendo ¡Querida Kitty! Ana, era una niña de origen judío perseguida por los nazis, yo una joven lectora hondureña con ganas de conocer más de ese contexto en el que ella vivió, nos unió la literatura, gracias a una traducción al idioma español.

Otra obra que me resulta familiar por su universalidad son Los Miserables, escrita por el francés Victor Hugo, él describe en la novela la pobreza sistematizada, un sistema legal que se inclina por los poderosos, pero él autor deja esperanza para los más necesitados.

Los hondureños debemos sentirnos orgullosos de tener un gran escritor como Ramón Amaya Amador, quien fue capaz de vencer el miedo y escribir lo que incomodaba al poder, en ese contexto histórico nacional, el país estaba bajo la dictadura de Carías, escribir esta obra desafiaba el poder, las opciones que tenían las personas que se oponían o alzaban su voz en esa época era: Encierro, destierro y entierro.

La novela “Prisión Verde”, representa la explotación de los trabajadores bananeros, se enfoca en los más vulnerables, los que sufrían violencia estructural, no representa a los poderosos. Amaya Amador no buscaba poner su pluma al servicio de las transnacionales o de la dictadura de ese tiempo.

Escribe con sensibilidad social, no romantiza el trabajo precario, desea que mejoren las condiciones de las personas menos favorecidas. Amaya Amador visibiliza a los marginados de los campos bananeros.

La literatura no debe ser censurada en una democracia, es importante que esté disponible para comprender los contextos históricos. Ana Frank me sensibilizó sobre un tema que para mí era lejano: la persecución de los judíos en Europa durante la Segunda Guerra Mundial en el siglo XX.

Victor Hugo me presentó hechos y personajes ambientados en la Francia post-revolucionaria en el siglo XIX, tras la caída de Napoleón. Describe una pobreza extrema y sistema desigual. Hoy los judíos tienen su propio país, ya no andan errantes por el mundo, aunque aún siguen luchando por existir.

Los franceses, gozan de más derechos sociales y la pobreza se ha reducido. La iniciativa del exembajador de Honduras en China, el reconocido científico Sir Salvador Moncada, de traducir “Prisión Verde” al chino mandarín es un importante recordatorio que en nuestro país tenemos talento, que hay una historia que debemos seguir construyendo por el bien de la nación.

Debemos dejar la división y atacar un frente común: la pobreza y la corrupción. Necesitamos albergar la esperanza a pesar de todo.

- Publicidad -spot_img

Más en Opinión: