LA semana pasada –hablábamos de la pésima enseñanza que se imparte y del rezago vergonzoso que se sufre en calidad educativa: se enseña para un mundo que ya no existe y, paradójicamente, cuando se intenta “modernizar”, muchos centros de estudio, incluyendo algunas universidades, lo hacen mal y tarde– dimos ejemplos europeos de reversión en sus sistemas educativos. Sin embargo, mucho sería aspirar, que un país tercermundista (en tantos aspectos cuartomundista) alcance aquello.
Ni asomarse al modelo chileno, que durante mucho tiempo se pavoneó en la región suponiéndose emparentado con el primer mundo –hasta la crisis callejera aquella cuando se enteraron de las desigualdades en su sociedad– pero siquiera, aspirar ser competitivos. Europa ya probó la digitalización acrítica que hoy corrige.
El camino sensato para acá sería “comenzar por una base sólida analógica: lectura profunda, escritura clara, matemática razonada”. “Una tecnología como herramienta tardía y funcional: programación básica, uso crítico de inteligencia artificial, resolución de problemas reales”.
Educación “conectada al trabajo con un modelo dual, certificaciones cortas, currículos revisados cada 3–5 años con el sector productivo”. Un rediseño curricular integral –primaria, secundaria, universidad– “partiendo de la idea primaria que “sin lectura profunda, escritura clara y contacto humano sostenido, no hay pensamiento crítico ni empleabilidad real, por mucha tecnología que se agregue”.
La revisión y la implantación de un nuevo modelo corrige dos errores: “el abandono temprano del texto escrito, la digitalización hipnótica que empobrece la cognición y la empatía”. Directrices rectoras a todo el sistema: Antes de grados y materias, cuatro reglas no negociables: “Primero lo humano, luego lo digital”.
La tecnología “no entra hasta que el alumno lea con fluidez, escriba con coherencia, sostenga atención prolongada, dialogue cara a cara, no con adicción hipnótica a un chunche digital”. Menos contenidos, más dominio real: “Mejor pocos textos bien leídos que cien resúmenes; mejor un problema bien resuelto que veinte ejercicios mecánicos”. Currículos vivos: “Revisión obligatoria cada 3–5 años con el sector productivo, universidades, docentes de aula (no solo burócratas)”.
Evaluar comprensión, no repetición: “Exámenes escritos, orales y prácticos; defender ideas, no marcar cruces”. Iniciemos por la Educación Primaria (6-12 años): Civismo: Oración a la bandera unos minutos antes de clase pasa recrear la memoria cívica.
Reconstruyendo el cerebro lector y social: “Formar niños que lean con placer y comprensión; escriban con sentido; piensen en silencio; se relacionen con otros sin mediación constante de pantallas”.
Lengua y lectura (columna vertebral): Todos los días, sin excepción: “Lectura en voz alta del docente; lectura silenciosa del alumno; conversación sobre lo leído”. Material utilizado: “Libros impresos; cuentos completos (no fragmentos; narrativa, fábulas, mitos, relatos locales”.
Escritura: “A mano en los cuadernos; copia consciente para fijar lenguaje; redacciones cortas: narrar, describir, opinar”. (Prohibido terminantemente reemplazar esto por tablets “interactivas”).
Matemática: “Cálculo mental; resolución razonada; complementada con problemas de la vida diaria; pocas aplicaciones (apps), mucho papel y lápiz”.
Ciencias y entorno: Observación directa; experimentos simples; preguntar “¿por qué?” antes que “¿cómo se llama?”. (Inducir la curiosidad por el origen de las cosas).
Tecnología (mínima y regulada): “Cero celulares personales en aula; uso ocasional de computadora: buscar información guiada; escribir textos finales (no aprender a escribir ahí)”.
Contacto humano: “Trabajo en grupos pequeños; juegos cooperativos; educación emocional presencial, no digital”.
(Sin embargo –tercia el Sisimite– sin remozar la mentalidad de los maestros y capacitarlos, lo anterior sería inútil. -Claro –asiente Winston– pero igual, si la escuela es la extensión del hogar, estos años en la formación del niño son cruciales como cimiento para sus otras edades. Es cuando más absorbe y lo que asimila es base para los años venideros. Debe enfatizarse sobre los valores que son el sustento de toda sociedad. Las virtudes y comportamientos que hacen un buen ciudadano. La moral, la integridad, la verdad, la palabra empeñada, el respeto, esenciales para formar el carácter. La importancia de los valores familiares y espirituales).


