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Honduras
sábado, julio 18, 2026

¿Nunca está solo?

“SUS tres últimos editoriales de lujo, — mensaje expresidenta de la CSJ– como siempre, con la particularidad de referencia a un verdadero patriota”. “Tuve la dicha de conocerle; sabe, un extraordinario ser humano, y en las responsabilidades públicas fue un verdadero patriota”. “Gracias presidente, resulta tan necesario en el país refrescar la memoria de destacadas figuras que en grandes dificultades han logrado que nuestro país se mantenga y más aún nunca matizaron sus acciones con otro tipo de intereses más que los de verdaderos ciudadanos comprometidos con su país”.

“Gracias, por ese privilegio de recordar Honduras; requiere mucho de esto”. “Nuestras generaciones necesitan la masificación de esta información de verdaderos hondureños que, de la confianza en el depósito de responsabilidad de un cargo, siempre hicieron y cumplieron con el sagrado deber de honrar su patria antes y después de rendir una promesa constitucional”. Bendiciones para él y su familia”.

Descanse en paz don Emin Barjum. “Gracias nuevamente, presidente, usted es un ejemplo”. “Un vacío enorme –mensaje empresaria progresista– se siente más aún en estos tiempos que estamos viviendo y viendo como cada día más se escasean personas como él”. “Usted lo expresa muy bien en sus editoriales”.

“Cuán doloroso es todo lo que hemos y seguimos perdiendo en esta nueva sociedad gaseosa”. “Yo respetaba mucho a don Emin también”. “Admiraba su conocimiento y sobre todo su humildad”. El catedrático constitucionalista: “Algo verdaderamente gratificante para nosotros los lectores y miembros del colectivo es el reconocimiento que usted siempre hace de sus editoriales, citando y acusando recibo de los mensajes que le enviamos”.

“Esto realmente une, porque uno se siente tomado en cuenta; gracias por tener siempre esa actitud tan humana y personal; saludos respetuosos”. El amigo cirujano y político alusivo a la anécdota de la nena: “Leo los editoriales completos todos los días. Reconozco que por lo menos dos a tres veces por semana; busco el significado de alguna palabra y la ortografía. Siempre recibo extraordinaria cátedra de vida en diferentes ámbitos; proveniente de una sabia y maravillosa pluma”. La amiga de los DD. HH.: “Como dice su “sticker” el que lee nunca está solo. Yo agregaría el que ora tampoco estará solo jamás”.

“Y quien tiene su noble y leal mascota tampoco. Ellos son el amor, la compañía y la protección más genuina que tenemos. Mi hija vino a visitarme y Rocco aun sabiendo que él no está autorizado para subir, pero sabiendo que yo me encontraba enferma, se subió en silencio a echarse a la orilla de la puerta de mi habitación y mi hija lo encontró”.

Alusivo al cierre: (Te cuento –entra el Sisimite– sobre el mensaje de voz que mandó la niña de los cuentos: “Hola inge… que es “frutecida”, es que en el carro no ando diccionario para saber y Google sabe”. -La palabra “frutecida” –explica Winston que mandó mensaje a la nena– usada en el editorial: “la vida frutecida de Emin”, significa que “da frutos”. Y la nena manda otro mensaje de voz: “Ay no… no hay que complicarse la vida, esa palabra “frutecida”, nunca la había escuchado; es más fácil poner “que dio frutos”.

“Pero gracias por enseñarme una nueva palabra”. -Luego la mamá –vuelve el Sisimite– manda un mensaje de voz: “Buenos días, me da una risa porque no sabía que venía leyendo el editorial y me pregunta ¿qué significa esa palabra? Le digo ya quedamos que cuando uno no entiende una palabra la busca en el diccionario, porque si le digo se le va a olvidar y si la busca se le va a quedar.

Y me dice que no tiene diccionario. Entonces le digo: pregúntele a Google”. “Y después la escucho que me pidió el celular para mandarle los mensajes… que divertido… ay que niña, pero ella buscó la forma de entender la palabra, y aprendió algo nuevo”.

-La moraleja –suspira Winston– es que una niña a su temprana edad, mientras la llevan en carro a la escuela va leyendo el editorial, en cambio los adultos “analfabestias” del siglo XXI, (que sabiendo leer y escribir nada leen y nada de ver escriben), aun con la lectura en el pico, que reciben por su WhatsApp, ni eso leen.

¿Y todavía se asustan del porqué de la vergonzosa ignorancia de esta sociedad líquida y superficial, adicta a esos chunches digitales?) (No podían quedarse traspapelados –tercia el Sisimite– estos mensajes del colectivo laudatorios de Emin, ya que él como su papá, el patriarca de los paisanos capitalinos, eran muy queridos. ¿Y sabías qué marca de puro fumaba? -Pues en la misa –ilustra Winston– nos dieron como recuerdo unos puros Don Simón, de Danlí, El Paraíso).

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