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sábado, julio 18, 2026

Nuestro soporte

Por: Emy James

De manera general solemos relacionar a nuestros músculos con fuerza y estética, no es cierto? Y cómo no hacerlo si tenemos todos los modelos habidos y por haber que dan fe de ello. Por mencionar unos muy pocos; Arnold Schwarzenegger durante varias décadas fue (y me atrevería a decir que sigue siendo) la referencia en cuanto a un cuerpo masculino atlético casi que perfecto y sobre todo, de fuerza. Desde luego que sus grandes personajes en la pantalla grande han ayudado a esto. Aunque todos sabemos que esos músculos cinematográficos estaban ahí antes de Hollywood, cuando un muy jovencito Arnold entrenaba arduamente en su natal Austria buscando ganar el premio de Mr. Universo, premio que le sirvió como vitrina para mudarse a la meca del cine e integrarse en el mundo del espectáculo. Luego se me viene a la mente la actriz norteamericana Angela Bassett quien ha dedicado bastante tiempo y energía en mantener su cuerpo tonificado, aún con sus 67 años luce increíble, sus musculosos brazos que no por serlo dejan de lucir femeninos, es lo de lo que más admiro de ella, esto sin mencionar su gran talento histriónico, claro. Pero la realidad es que los músculos en nuestro cuerpo tienen funciones que van más allá del vigor y el atractivo, funciones muy específicas, importantes y vitales que una buena mayoría de nosotros desconoce. Nuestros músculos son una especie de protección para nuestros huesos y, qué sería de nosotros sin nuestros preciados huesitos verdad? Cuando nos ocupamos de fortalecer los músculos, evitamos la fragilidad que amenaza a nuestra masa ósea a medida que cumplimos años. Y es que mientras más velitas en el pastel, más pérdida natural de músculo. Por lo tanto nos toca establecer una rutina que nos ayude a retrasar las probabilidades de perder autonomía por perder masa muscular. Aprovechemos cualquier oportunidad por pequeñita que sea(en la medida de las posibilidades de cada uno) para ejercitarnos; estacionemos el auto un poquito más lejos para que nos toque andar un poco más, aprovechemos las piscinas para caminar en el agua, nadar, ejercitarnos. Cuando limpiamos la casa, incluso cuando ordenamos el closet por espacio de varias horas, estamos quemando hasta 300 calorías. Lo mismo cuando subimos y bajamos escaleras. A menos que estemos en Nueva York y nos toque subir al piso 84, evitemos el elevador. Cuando cargamos las pesadas bolsas del súper pensemos; “estoy haciendo músculo”. Y recordemos que son ellos (los músculos) los que sostienen nuestro cuerpo, que son nuestro soporte. Los estudios más recientes al respecto indican que la inactividad física prolongada provoca que perdamos 5 por ciento de masa muscular por semana y hasta 2 por ciento de masa ósea al mes! Un cuerpo atendido, cuidado, no representa únicamente fuerza y belleza. Como nos dice la famosa Alegoría del Carruaje de Jorge Bucay, nuestro cuerpo es una especie de vehículo que debe recibir la atención adecuada para que haga su función de llevarnos de acá para allá. En palabras de Bucay; no podemos descuidar el carruaje porque tiene que durarnos todo el trayecto, y esto implicará reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario para su mantenimiento, porque “si no lo cuidamos, el carruaje se rompe y si se rompe…se acabó el viaje”.

Emy James
Emy James
Emy James, psicóloga y Máster en Educación, escritora a nivel profesional. Trabaja en teatro y radio y es también docente.
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