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lunes, octubre 12, 2026

No hay plazo que no se venza

Por Emy James
Por lo general, un día típico en el corredor de la muerte; el recluso es despertado a las 5:30 am. De lunes a viernes come tres veces durante el día, en fin de semana, dos. A las 9:00 de la noche debe estar de vuelta en su celda de 2 metros de largo, por tres de ancho.
Todas las luces se apagan a esa hora. Al recién llegado se le coloca en el ala C que es de máxima seguridad, sin posibilidad de salir ni ver a nadie. Si ocho meses después muestra buena conducta podría trasladársele al ala B donde podría obtener  permiso para salir al patio de la prisión, todavía sin contacto humano alguno (salvo el del celador, claro). Llegar al ala A significaría la posibilidad de visitas restringidas y aplicar para trabajos en la cocina o limpiando.
Crista Pike ha sido protagonista de los titulares en todos los medios de comunicación durante mucho tiempo, por haber acabado con la vida de una compañera (aparentemente por celos), y por la manera tan cruel y brutal en que lo hizo.
La víctima se llamaba Colleem Slemmer, tenía 19 años, Crista tenía 18.
El novio de Crista de 17 años en ese entonces,  fue cómplice del asesinato. Porque le faltaban algunos meses para cumplir 18 y era por lo tanto menor de edad, un tribunal le condenó a cadena perpetua sin posibilidad de salir jamás. Porque Crista ya había cumplido los 18 años al momento de cometer el crimen se le condenó a morir en la silla eléctrica.
Al recibir la condena, la chica de 20 años en ese momento, lloró amargamente, volteó hacia atrás buscando a su madre, pidió abrazarla pero no se le permitió. La diferencia en las historias de ambas jóvenes es abismal.
Mientras que Colleem creció en un hogar lleno del amor y los cuidados que necesitaba, Crista fue una niña que sufrió el abandono de sus padres quienes vivían en un mundo de adicciones.
La abuela intentó hacerse cargo de la niña pero no lo consiguió del todo. El abuso sexual que Crista sufrió a partir de los 2 años por parte del novio de su abuela (quien por cierto nunca pisó la cárcel por lo que hizo) está más que documentado.
Así como otros tantos abusos que recibió de un vecino, a quien tampoco encarcelaron, las golpizas que recibió mientras crecía, y otros abusos sexuales que sufrió en la adolescencia. Nada de esto se presentó en su juicio.
Al momento de dar su veredicto, el jurado no tuvo conocimiento de lo que había sucedido a la acusada. Y esa es la razón por la cual año tras año se ha pedido la revisión a este caso.
Tanto los abogados defensores como los expertos en salud mental, éstos último aseguran que no se puede condenar a la pena capital a una persona cuyo cerebro no solamente no estaba completamente desarrollado al momento del crimen, sino que además está claramente trastornado, que esto es suficientemente grave como para no tomarlo en consideración.
Muchos podremos estar de acuerdo con esto y muchos otros, no lo estarán.
Con todo y todo, Crista Pike (con 50 años en la actualidad) recibió la fecha prevista para su ejecución por inyección letal hace un año exactamente, moriría el 30 de septiembre de 2026 a las 10:00 am.
La madre de Colleem no ha tenido paz, todos los días piensa en lo que le hicieron y pide que se le haga justicia.
Con la ayuda de varias personas logró reunir el dinero suficiente para viajar junto a su esposo desde la Florida hasta Tennesse para presenciar la ejecución de la persona que le arrebató la vida a su hija.
Dicen que no hay plazo que no se venza, mientras escribo, el plazo de la estadía de casi 31 años de Crista Pike en el corredor la muerte, ha vencido. Pero no del todo, porque luego de que el equipo encargado de su ejecución intentara por más de una hora, luego de muchos pinchazos y no una, sino dos inyecciones letales (algo que nunca había sucedido) sin resultados, la gestión ha debido detenerse para enviar inmediatamente a la reclusa a la sala de emergencia donde ha permanecido conectada a respiración artificial y un pronóstico de daño cerebral severo.
Mientras escribo, las últimas noticias dicen que Pike ha recuperado la conciencia.
Se dice también que el director del centro penintenciario ha renunciado a su cargo, que el gobernador de Tennessee ha suspendido todas las ejecuciones de lo que queda del año y se habla de que su sucesora traerá de vuelta la silla eléctrica para las próximas ejecuciones.
Mientras tanto, es fácil imaginar que a Christa le tocará regresar al corredor de la muerte y esperar lo que se decida hacer con ella.

Muchos están indignados por el fracaso en el ajusticiamiento esperado. Otros creen que lo que menos ha habido en este proceso es justicia, y que en todo caso, Christa Pike ha pagado ya y con creces, lo que hizo.

Emy James
Emy James
Emy James, psicóloga y Máster en Educación, escritora a nivel profesional. Trabaja en teatro y radio y es también docente.
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