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Honduras
miércoles, junio 3, 2026

No deje que voten por usted

Por: Rodrigo Amador

 

Hay cosas que uno presiente aunque nadie las diga en voz alta. Y en Honduras, hoy, ese presentimiento es colectivo: estas elecciones no serán fáciles, no serán limpias por sí solas y no serán transparentes si el ciudadano común no mete las manos—con el voto masivo—para impedir que otros metan las suyas

A usted quizá le cansan los pleitos políticos, los insultos, las cadenas nacionales, los discursos vacíos y los mismos apellidos reciclados una y otra vez. Lo entiendo. Pero esta elección no se juega en redes, ni en caravanas, ni en conferencias de prensa: se juega en el acta electoral, ese pequeño papel donde un número cambia todo un país. Y si usted no está ahí mañana, si no aparece a marcar su huella y su firma, otros lo harán por usted. En Honduras siempre hay alguien dispuesto a “ayudarle a decidir” si usted no aparece y seamos frontales: tanto el oficialismo como la oposición tienen incentivos para torcer la cancha. No es un secreto para nadie. Ningún bando quiere perder, ninguno confía en el árbitro y todos creen que la victoria se define más en la mesa que en la urna. ¿Sabe cómo se evita eso? Con gente. Con filas largas. Con centros de votación llenos. Con ciudadanos vigilando, votando y exigiendo conteo limpio. A un país que vota masivamente es difícil robarle la voluntad.

No importa cuánto manipulen encuestas, cuánto ruido metan los portavoces, cuántos discursos lancen los candidatos. Todo eso es show previo. El verdadero juego comienza cuando usted deposita su papeleta. Y lo que está en juego no es un color, es su negocio, su empleo, su seguridad, su futuro y el futuro de sus hijos. Muchos dicen que “todos son iguales” y que por eso no vale la pena votar. Pero le digo algo como emprendedor, como ciudadano y como alguien que ve la realidad de este país todos los días: la abstención es exactamente lo que quieren los que viven de este sistema podrido. Cada hondureño que se queda en casa le regala poder al partido que tenga más maquinaria. Si usted no vota, no castiga a nadie; solo le facilita la vida a quienes no quieren cambiar nada. La historia es clara: cuando el pueblo participa poco, manda la estructura. Cuando participa mucho, manda la gente. En 2021 se vivió un voto masivo que movió la balanza. No fue perfecto, pero demostró lo que pasa cuando Honduras pierde el miedo y se planta. Ahora necesitamos lo mismo, pero multiplicado. Porque esta vez los incentivos para manipular son más fuertes, las tensiones más altas y la desconfianza más profunda. Piense en lo que significa para su familia un Gobierno electo con dudas.

Piense en lo que significa para su negocio que el país amanezca dividido, incendiado, peleado. Piense en lo que significa para la economía que medio país grite fraude mientras la otra mitad celebra. Sí, ningún proceso es perfecto, pero un resultado masivo reduce el margen de trampa, minimiza el conflicto y obliga a respetar la voluntad popular. Y hay algo más: usted no puede quejarse del Gobierno que salga si no hizo lo mínimo para influir en el resultado. No puede indignarse por los impuestos, por la inseguridad, por los abusos, por las malas decisiones… si decidió quedarse en casa viendo TikTok. El voto no resuelve todo, pero es el único mecanismo que nos queda para limitar a los que creen que el poder es eterno.

No crea en nadie que le diga que “ya está decidido”. No lo está. Honduras ha cambiado presidentes cuando parecía imposible, ha sorprendido encuestas, ha torcido pronósticos y ha demostrado que la gente, cuando se harta, vota sin miedo. Esta elección será tensa. Será ruidosa. Habrá intentos de manipulación, de ambos lados. Habrá rumores, caos, teorías, videos y mensajes falsos. Pero lo único qu de verdad puede definir el futuro son millones de hondureños votando al mismo tiempo y usted debe ser uno de ellos. Salga a votar. Es la única defensa que le queda.

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