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Honduras
viernes, julio 10, 2026

¿Maktub?

GRACIAS a la contribución de lectores del colectivo. “Nicolás Suazo Velásquez, figura muy recordada del fútbol hondureño, precisamente por su increíble capacidad goleadora a pesar de una notable condición física en su pierna”. Originario de San Pedro Sula. “A causa de la poliomielitis (polio), una enfermedad que afecta el sistema nervioso y los músculos de las piernas, tenía una malformación en su pierna derecha”. “Esta condición le daba una manera peculiar de correr que le valió apodos –por su pata chenca– “Nicochenco” o el “Garrincha centroamericano”, en clara alusión al famoso extremo brasileño. Debutó en Independiente Villela y brilló en Marathón”. “Jugó en Costa Rica (Herediano), Guatemala (Comunicaciones y USAC) y Honduras (Victoria)”. “Anotó 48 goles en la Liga Nacional de Honduras y es el máximo goleador hondureño en la historia de la liga de Costa Rica con 46 goles”. En la selección Nacional jugó 51 partidos y marcó 28 goles entre 1991 y 1998”. “Dirigió como entrenador técnico al Marathón, con el que fue campeón de liga”. “A pesar de su problema físico, era un delantero técnico y explosivo; su capacidad para frenar y arrancar de forma única le permitía desbordar y definir con ambas piernas, demostrando que su condición no fue un obstáculo, sino parte de su leyenda”.

“Es el maktub –mensaje de la crítica literaria– que significa literalmente «está escrito». Es como el determinismo, pero a un nivel más espiritual, un decreto divino”. “Los jugadores, los grandes hombres de la historia; gente sencilla haciendo cosas extraordinarias”. “El fútbol nos hace soñar, nos hace vibrar”. “Me encantan sus editoriales y aprecio el empeño que pone usted como no aficionado al deporte en general a proponer perspectivas diferentes a diario”. “Este, acerca del destino, o «vueltas de la vida» se llame como se llame, es otra demostración de la genialidad de sus editoriales”. (“Se juega en el deporte, pero con el deporte no se juega” y la historia de José). La paradoja recurrente: el ser humano puede planear con inteligencia, poder o astucia, pero las consecuencias finales no siempre obedecen a sus cálculos”. En la tradición bíblica se interpretan como manifestaciones de la providencia; desde una perspectiva histórica o literaria, pueden leerse como relatos sobre la ironía del destino y los límites del poder”: “Daniel había alcanzado una alta posición en la corte del rey Darío el Medo”. “Era competente, íntegro e incorruptible”. “Eso despertó la envidia”. “Intentaron involucrarlo en cualquier cosa; no hallaron nada”. “Su única “debilidad” –tramaron la trampa perfecta– era su fidelidad a Dios”. “Convencieron al rey de emitir un decreto que, durante 30 días, nadie podría dirigir oraciones a otro ser que no fuera el propio rey, sabiendo que Daniel seguiría orando como siempre”. Así ocurrió. “El rey, aunque apreciaba a Daniel, tuvo que aplicar la ley que él mismo había promulgado”. “Fue arrojado al foso de los leones”. “El plan era impecable, solo que el desenlace fue exactamente el contrario”. Daniel sobrevivió –por su integridad– y el rey reconoció públicamente su inocencia. “Los conspiradores terminaron de almuerzo de los leones”.

(¿Y te acordás –tercia el Sisimite– de la historia de David? -Claro –recuerda Winston—“Después de derrotar a Goliat, David comenzó a ganar prestigio. Las multitudes cantaban: “Saúl mató a sus miles, y David a sus diez miles”, despertando los celos del rey Saúl”. “Dedicó buena parte de su reinado a perseguir a David quien huyó por desiertos, cuevas y montañas”. “Durante ese tiempo aprendió a gobernar hombres, a tomar decisiones difíciles y a liderar en condiciones extremas”. “Fue formando un liderazgo basado en la confianza, no en el cargo”. “David tuvo dos oportunidades para matar a Saúl, pero no lo hizo –pese a ser el ungido por el profeta Samuel– aduciendo que no levantaría la mano contra el rey ungido”. Esa decisión cambió la historia. “Si hubiese respondido con la misma violencia, quizá habría sido recordado como otro usurpador”. Al contenerse, ganó una autoridad moral que ningún ejército podía darle. Moraleja: Saúl creyó que eliminando a David conservaría el trono, y con cada persecución hacía crecer su prestigio. La obsesión por destruirlo terminó convirtiéndolo en un líder aún más respetado. El poder puede influir en los acontecimientos, pero no siempre domina su desenlace).

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