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jueves, julio 23, 2026

¿La extracción?

LO tenían listo –eso dijeron– como celebración de fuegos pirotécnicos de fin de año. Pero debido al cielo encapotado tuvieron que esperar mejores condiciones climatológicas. La captura fue presentada como el resultado de “operativos simultáneos, coordinados y escalonados, ejecutados en distintos puntos y dominios (inteligencia, aire, tierra y ciberseguridad)”.

El objetivo fue “evitar fugas, reacciones armadas y descoordinación interna del aparato de seguridad venezolano”. Explicó el militar del imperio que no fue una acción improvisada, sino “el cierre de meses (o más) de seguimiento, validación de patrones de movimiento y verificación de lealtades”.

La fase final se activó solo cuando se confirmó una “ventana de oportunidad” con bajo riesgo colateral. Antes que le cayeran encima las fuerzas élite, debieron “interrumpir comunicaciones del entorno inmediato, neutralizar anillos de seguridad sin enfrentamientos mayores y evitar movilizaciones paralelas de fuerzas leales”.

Una vez asegurado el objetivo junto a la doña, fueron trasladados rápidamente fuera del país para impedir intentos de rescate. “La extracción fue tan importante como la captura”. El operativo fue impecable con cero bajas de los norteamericanos, aunque todavía habría que computar los venezolanos y cubanos caídos.

La conferencia de prensa en Mar a Lago: Trump se regodeó de la captura del dictador venezolano “por fuerzas estadounidenses durante una operación militar para ser trasladado a Nueva York a enfrentar cargos federales, incluidos narcotráfico y narco-terrorismo”.

Estados Unidos “gobernará” o “dirigirá” Venezuela temporalmente hasta que se pueda llevar a cabo “una transición segura, propia y ordenada, una vez establecido el “orden, justicia (retorno de lo expropiado a sus dueños, pan y frijoles a los venezolanos en el país y visas a los que deseen regresar), y paz para que vivan felices de allí en adelante”.

“La presencia estadounidense no “costará nada” porque se utilizarían los recursos petroleros para sufragarla, incluso pagar por el millonario costo del operativo militar”.

Descartaron que la líder opositora María Corina Machado –y lo dicho a Corina para que lo entienda Edmundo, el presidente reconocido por varios países incluyendo el grupo europeo del otro lado del charco– asuma el liderazgo de transición, alegando que “no cuenta con el respeto ni apoyo necesarios dentro de Venezuela”.

“Una mujer muy agradable”, –dijo de la Premio Nobel de la Paz– pero “su respaldo popular y su capacidad de gobernar no serían suficientes para llevar adelante la transición”. (Entre líneas se lee que para ello se ocupa la venia y el sometimiento de los militares venezolanos).

Revelaron que hubo y mantienen contacto con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien –según conversaciones sostenidas– dijo estar dispuesta a “hacer lo que Estados Unidos pida”. (Incierto si la arenga de Delcy, en televisión venezolana, haya sido fingiendo haberse entregado para efectos internos, aunque dispuesta a marchar al compás de los tambores de Washington).

Estados Unidos evalúa la situación de liderazgo en Venezuela que podría implicar a otros actores (incluida Delcy, acompañada de “figuras designadas por Washington”). El Tribunal Supremo de Justicia venezolano declaró que la vicepresidenta debe asumir “la sucesión constitucional” –utilizando una figura propia del folclórico ingenio hondureño– para asegurar la “continuidad administrativa”.

No se notificó previamente al Congreso sobre la operación porque de haberse informado –las filtraciones de los chismosos– podría “haber puesto en riesgo la misión y su seguridad”. No cerraron la puerta a mantener “fuerzas militares o presencia en Venezuela si es necesario para garantizar la transición, aunque dependería de cómo evolucione la situación”.

“Las compañías petroleras estadounidenses podrían participar en la reconstrucción y explotación de la industria energética venezolana”, vista como una forma de resarcir costos, compensación de daños y de financiar la transición. Trump caracterizó al capturado como un “narcotraficante y líder de una organización criminal” (el Cartel de los Soles) que ha perjudicado a EE. UU. y a Venezuela, citando décadas de acusaciones por tráfico de drogas y violaciones de derechos humanos”.

(A todo esto –se rasca la cabeza el Sisimite– ¿qué pito toca Diosdado, imputado como narcotraficante junto a su jefe en los tribunales del imperio? -Es que Diosdado “con el mazo dando” –ilustra Winston– lo dejan como “actor encapsulado”. Tiene capacidad de sabotaje como custodio del ala más radical de régimen. Pero si colabora con “Betty la fea”, no gobierna, no firma, no representa, no lidera transición, pero tampoco queda fuera del tablero; con tal que no joda.

Los curiosos ansiosamente esperaban la foto para viralizar por sus chats: del preso en un chándal, con un antifaz de dormir tapándole los ojos, enchachado, con rostro de honda preocupación, como el semblante que ponen los jerarcas de “la preocupada comunidad internacional” cada vez que hay una crisis y no saben cómo abordarla).

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