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sábado, julio 18, 2026

Hiper vigilados

Por: Emy James

No se si soy la única, claro que no lo soy. Estudios científicos realizados con 57 participantes en una universidad de Australia han llegado a conclusiones claras acerca de la manera en que se siente la gente al saberse vigilado en todas partes, todo el tiempo; ansiosa.

Esto por nombrar solo un lugar de todos los demás donde se están realizando estas investigaciones. Mostrando así la preocupación de los expertos en salud mental en un tema que parece haberse de alguna manera, desbordado.

Y es que, una cosa es que los dueños de empresas están colocando cámaras como medida de seguridad buscando resguardar sus bienes y el bienestar de sus empleados y otra es instalarlas en todos lados, haciendo que todo el mundo se siente hiper vigilado.

Porque una cosa es encontrarse con la cámara apuntando la cara en la puerta del establecimiento y otra muy distinta es encontrárselas en cada rincón de éste

Además, a estas alturas no se está haciendo diferencias de ninguna clase. Lo mismo va a encontrarse con los odiosos aparatos en restaurantes como en la sala de espera del consultorio. Pero ya encontrarlas dentro del consultorio y tomando en cuenta que hasta audio tienen, me parece a mí una falta de sentido común.

Yo no se si ya se pusieron a pensar en que eso es exactamente igual que tener una grabadora enfrente. ¡Con imagen incluida! Sin que nadie esté pidiendo permiso para grabar.

Le comentaba yo a alguien que hay casos como este último, donde es innecesaria esta medida, que todos han olvidado cuánto no necesitaban de cámaras hasta hace muy poco. Esta persona me contestó algo como que “es que antes no pasaban las cosas que pasan ahora”, y yo pienso que, siempre han pasado cosas. Normalmente con tener un asistente dentro de la consulta “por cualquier cosa” ha sido suficiente. Las cámaras están de más. En muchos casos lo que son es una exageración e invasión a la privacidad. Imagine usted o tal vez no tenga que imaginarlo porque ya lo ha experimentado, que alquila un Airbnb para pasar unos días de vacaciones con su familia y que esta casa o apartamento tenga cámaras dentro, por todos lados. Definitivamente nadie se va a sentir completamente a gusto ahí. Y es por esto y otras razones, que a pesar de lo en moda que está esta modalidad de hospedaje, los hoteles siguen vendiendo igual que antes.

¿Algo curioso sobre los estudios mencionados con anterioridad? Que los participantes declararon antes de comenzar, no sentir incomodidad alguna con las cámaras de vigilancia. Pero sus niveles de adrenalina y cortisol registrados dijeron otra cosa.

La mirada fija de otro, de un extraño, despierta en usted inquietud, alerta, defensividad. Incomoda. Lo mismo sucede al saberse observado desde una pantalla, todo el tiempo, en todos lados. Volviendo al estudio de la universidad australiana, me parece que con él quedarían demostradas dos cosas al menos: Que alguien va a tener que proponer la regulación en la hiper vigilancia y la otra, que la gente no pone atención en sí misma, no se auto observa, no se conoce.

Emy James
Emy James
Emy James, psicóloga y Máster en Educación, escritora a nivel profesional. Trabaja en teatro y radio y es también docente.
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