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domingo, julio 19, 2026

Hilos invisibles del titere digital

Por Irazema Ramos

En la era digital, las redes sociales han ampliado las formas de interacción, pero también han abierto espacios para nuevas formas de riesgo psicológico. Uno de los fenómenos emergentes es la manipulación digital, en la que personas desconocidas establecen vínculos personales, para influir en los demás. Desde la psicología, este proceso no es casual ni espontáneo, responde a estrategias sistemáticas de control emocional que buscan generar dependencia y debilitar sus vínculos familiares. En muchos casos, esta dinámica se relaciona con prácticas similares al grooming, el cual es, un proceso de manipulación psicológica y emocional mediante el cual un adulto (u otra persona con intención de control) establece una relación de confianza con niños o adolescentes a través de internet, con el objetivo de manipularlo a nivel emocional, sexual o conductual.

Es sumamente importante detectar esto a tiempo, en el caso de los adolescentes podemos identificar algunas señales de alerta. Se presenta un aislamiento progresivo, ellos evitan compartir con la familia o amigos cercanos, hacen uso excesivo y oculto del celular, protegen el dispositivo, borran conversaciones, imágenes, historial etc, se dan cambios emocionales bruscos, se mueven en la irritabilidad, tristeza y ansiedad, tienen narrativas negativas hacia la familia, usan freses como: “Ustedes no me entienden” “Aquí nadie me quiere” etc. Presentan dependencia emocional hacia alguien desconocido, muestran conductas inusuales o retos extraños, usan el secretismo excesivo: “Es algo privado”. Se que muchas de estas señales que les escribo pueden ser representativas de un adolescente típico o promedio, pero estas señales no deben interpretarse de forma aislada, sino como un patrón que debemos estar atentos a identificar.

Algunas técnicas de manipulación utilizadas, suelen tener un proceso psicológico estructurado, les detallo a continuación lo que suelen hacer:

1. Siembran duda, el manipulador introduce ideas que debilitan la percepción del adolescente sobre su entorno, usan frases como: “Tus padres no te valoran”, “Ellos solo te usan”, “No eres importante para ellos”, el objetivo es romper el vínculo familiar y generar inestabilidad emocional.

2. Establecen una falsa conexión emocional, el manipulador se posiciona como figura de apoyo y usa frases como: “Yo sí te entiendo” “Eres especial para mí”, “Tenemos una conexión única”, creando así una dependencia afectiva artificial, donde el adolescente siente que encontró a “alguien que sí lo comprende”.

3. Dan un refuerzo y validación selectiva, refuerzan lo que el adolescente siente (especialmente lo negativo), validan emociones sin cuestionarlas, para fortalecer la alianza entre ellos.

4. Hacen ejercicios de prueba para comprobar su nivel de influencia, les piden retos que introducen gradualmente, les piden hacer pequeñas acciones (guardar secretos, responder rápido), luego conductas más riesgosas, lo que pretenden es crear un sistema de obediencia progresiva.

5. Exigen la confidencialidad, el aislamiento y el secreto absoluto, siempre piden: “No le digas a nadie”, “No lo entenderían”, “Es nuestro secreto”. Lo cual bloquea la intervención de adultos.

Sabemos que los adolescentes son vulnerables para este tipo de manipulación, pues ellos están construyendo su identidad, buscan pertenencia, validación y su pensamiento crítico aún está en desarrollo, todo esto los hace más susceptibles a figuras que ofrecen aceptación inmediata. Obviamente esta manipulación tiene consecuencias psicológicas y si no se interviene de manera puntual, se desarrollan trastornos del estado de ánimo como la ansiedad y depresión, resentimiento social, genera conflictos familiares, pérdida de identidad y autonomía, conductas de riesgo (autolesiones, fuga, obediencia a terceros)

Podemos intervenir usando algunas estrategias según sea el caso, te doy algunas recomendaciones:

1. No confrontes directamente, evita usar frases como: “Eso es mentira”, “Te están manipulando”, que, aunque sé que tienes razón puede provocar resistencia y mayor apego al manipulador, ya que le estas diciendo lo mismo que el dijo que le dirías.

2. Brinda una validación emocional, usa palabras como “Entiendo que te sientas así”, “Quiero escucharte”, “Quiero comprender bien lo que esta pasando”, esto ayudara a establecer un puente de confianza.

3. Introduce dudas de forma gradual, haz preguntas como: “¿Cómo sabes que esa persona es quien dice ser?”, “¿Has identificado alguna mentira que te haya dicho?”, esto ayudara a estimular el pensamiento crítico sin imponerlo.

4. Establece una supervisión progresiva, no invasiva ni punitiva, acompañada de diálogo, obviamente lo mas recomendable es cortar de una vez el uso del celular, pero sé que, en muchas situaciones o dinámica familiar, esto no puede darse.

5. Debes reforzar el vínculo familiar, busca espacios de conexión real, actividades compartidas, muéstrate presente a nivel emocional y que el adolescente sepa que puede contar contigo.

6. Busca el apoyo profesional, en terapia abordamos este tipo de necesidades, se trabaja en equipo con la familia, se brinda psicoeducación sobre riesgos digitales, etc.

La manipulación digital en adolescentes es un fenómeno complejo que produce vulnerabilidad emocional. No se trata solo de “uso de tecnología”, sino de una forma moderna de influencia que puede afectar profundamente la identidad, las relaciones y la salud mental del joven. La clave está en la detección temprana, el acompañamiento y la intervención estratégica, donde el objetivo no es solo alejar al adolescente del riesgo, sino fortalecer su criterio y autoestima.

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