Por Emy James

El pasado lunes 19, las redes sociales amanecieron inundadas con las publicaciones del hijo mayor de los Beckham. Las declaraciones del chico de 26 años dejaron sorprendido a más de uno. Es apenas la segunda vez que la familia del icónico exfutbolista se ve en medio de un escándalo.
Esto es un gran logro tomando en cuenta que David y Victoria llevan casi treinta años juntos, es admirable que hayan logrado mantener su vida privada al margen de sus múltiples actividades públicas.
La primera vez fue por allá del 2004 cuando David militaba en las filas del Real Madrid. El matrimonio afrontó el asunto, lo habló, lo olvidó y siguieron. Pero hoy es distinto y debe ser mucho más decepcionante para ambos porque es su primogénito quien ataca sacando a la luz asuntos familiares.
Su molestia; que sus padres no acepten a su nueva esposa, que no le den el lugar que, según él, ella merece, y que encima de eso, hayan intentado quitarle el apellido antes de la boda. Apellido al cual, por cierto, él no está dispuesto a renunciar.
Brooklyn Beckham ha dicho además que está cansado de la manipulación de sus padres. Los acusa de intentar sabotear su relación sentimental y que ellos (sus padres) solo tienen interés en el dinero que les genera su marca, que por eso y para eso viven.
A su madre la señala por cosas que tienen que ver con hacer desplantes a su nueva nuera y demás asuntos por el estilo. También a sido tajante Brooklyn al asegurar que no quiere tener nada que ver con su familia.
Un allegado a los Beckham ha declarado anónimamente a la revista People que Brooklyn miente. Que sus padres han hecho de todo para cuidarlo y protegerlo a él y a sus tres hermanos. Que incluso han tratado de acercarse a él en los últimos días, sin lograrlo.
Que el muchacho está siendo manipulado por su también joven esposa. La marca Beckham de la que se habla es de verdad importante. David y Victoria han sabido exactamente cómo explotar sus respectivas imágenes y construir un imperio entorno a ellas. Nada más habría que ver el éxito de la excantante ahora como diseñadora de modas.
Una frase que me ha gustado mucho de ella: “Victoria Adams, estaría muy orgullosa de Victoria Beckham”. En cuanto a él, está claro que se ha rodeado de las personas correctas en lo que a marketing e inversión se refiere.
Ese majestuoso estadio de futbol que se construye en Miami para albergar al equipo de David, el Inter de Miami que por cierto es el actual campeón de la MLS, es el botón para la muestra.
Lo más impresionante de todo es que para su construcción se ha debido eliminar uno de los campos de golf más importantes de la ciudad. ¡Eso sí que es poder! Pero volviendo al penoso asunto de los posts de su hijo, la gente se ha pronunciado de diversas maneras como ya es una costumbre ahora en la era de las redes sociales, la mayoría opinando que sí de verdad el primogénito Beckham ya no quiere nada con su familia, no debería insistir en mantener el apellido.
Tenemos a las niñas Musk y Pitt, por ejemplo. Todo esto me recuerda al caso Megan Markle y también al de Frida Sofía y bueno…pasa hasta en las mejores familias.
El pasado martes 20, el patriarca Beckham no pudo evitar responder a las preguntas que le hicieron al respecto, su respuesta me pareció de lo más elegante; “hay que dejar que los hijos cometan sus propios errores”.



