Por: Otto Martín Wolf

Hace algún tiempo fue publicado un estudio sobre la felicidad; las cosas que hacen feliz a la gente y las preferencias en muchos sentidos y rubros. Por ejemplo, se encontró que la gente que tiene trabajo es más feliz que la gente que no tiene empleo. De igual manera el mismo estudio determinó que aquellos que ganan más son mucho más felices que los que ganan menos.
Se supo que quienes tienen riqueza y una buena posición no quieren perderla, mientras que aquellos que no tienen nada no les importa perder lo que no tienen y desearían ser como los que tienen. Se necesitará haber invertido una enorme cantidad de dinero para obtener esas respuestas? Nada más mire en cuanto a salud lo que arrojó el estudio. La gente prefiere estar sana que enferma. La gran mayoría de los que participaron en la investigación dijeron que son más felices quienes están sanos que aquellos que están enfermos. En ese mismo campo de la salud casi el cien por ciento de los encuestados dijeron que era preferible que todos sus parientes cercanos y hasta lejanos estuvieran sanos y no enfermos. Muy pocos o ninguno dijeron que preferían estar enfermos. Absolutamente nadie dijo que le gustaría padecer de cáncer, HIV o cualquier otra enfermedad mortal. Lo mismo sobre la edad. La aplastante mayoría dijo que prefería ser joven a viejo y que los jóvenes eran más felices que los adultos y, además que los jóvenes tenían más fuerza, energía y -también- mucho más futuro que los viejos.
En cuanto a la belleza, casi el cien por ciento de los encuestados dijo que prefería ser bonita/bonito en lugar de ser fea/o. Todos dijeron que es preferible ser alto a chaparro y tener un cuerpo delgado y esbelto a ser gordo. Concluyendo con los extractos de ese estudio: La gente prefiere ser joven, rica, bonita, sana y delgada a ser viejo, pobre, feo, gordo y enfermo. Lo mismo con las enfermedades mortales. Nadie prefirió tener cáncer, VIH, diabetes o padecer del corazón. El estudio, que no es muy reciente, se realizó en California hace aproximadamente cincuenta años y costó -en aquél momento- $275 mil, la opinión general es que los gustos no han cambiado, excepto que ahora la gente prefiere tener aún más dinero que antes. Rico, guapo, joven y sano contra pobre, feo viejo y enfermo, quién necesita hacer una investigación para saber las preferencias de la gente? Los políticos, mientras preparan sus campañas para seducir a los votantes, pagan por estudios destinados a saber qué quieren, qué es lo más importante para ellos y por cuáles razones principalmente decidirán su voto. Cierto que hay deseos escondidos y fanáticos que votan por un color, un partido o un nombre.
Pero, la mayoría -la gran mayoríadecide su voto según sus necesidades, entre las cuales, la número uno tiene que ver con economía. Es decir, en mayor o menor grado todos votan de acuerdo a los “mandatos del estómago”. Conservar lo que ya tienen, aumentar si es posible y, sobre todo, tener lo que les hace falta. Aquél sin trabajo vota por quien que cree se lo puede proporcionar. El que tiene un empleo quiere conservarlo y mejorar. Los que tienen mucho, tanto que no saben qué hacer con su riqueza, dedican sus recursos, influencias, etc. para ayudar al candidato que les puede garantizar con mayor seguridad que las cosas seguirán bien.
La mayoría de éstos ayuda económicamente a todos los bandos con posibilidad de ganar, eso es el equivalente a comprar todos los números de la lotería para estar seguros de que siempre sacarán el premio mayor. El segundo tema por el cual los estudios revelan que la gente decide su voto es “seguridad” que equivale a evitar perder lo que tengo (incluyendo la vida) y poder caminar más o menos libremente sin mucho miedo, sea de día o de noche. Pero, el tema de seguridad, en el fondo, equivale a lo del “estómago”, votar para conservar o mejorar lo que tengo. Es decir, la gente vota por lo que le conviene, casi nadie lo hace por ideales o por mejorar el país, lo importante para la mayoría es comer, mejorar, salir de problemas, conservar la vida. Conclusión: No se necesita ser un genio para saber de gustos y preferencias de una manera tan elemental. Claro, siempre puede haber deseos escondidos, frustraciones, sueños perdidos, etc. pero eso no quiere decir que las razones básicas para emitir un voto cambien radicalmente. Lo mismo reza para: Rico, joven y sano sobre viejo, pobre y enfermo.



