25.5 C
Honduras
domingo, julio 19, 2026

Gracias Eureka

Por Irazema Ramos

Desde el año 2020, el Consultorio de Psicología Eureka ha estado presente en la sociedad hondureña, acompañando procesos, reflexiones y aprendizajes relacionados con la salud mental. En esta época tan especial del año, quiero tomar un momento para agradecer profundamente su compañía fiel en cada una de estas columnas, que semana a semana nos han permitido construir un espacio de encuentro, conciencia y crecimiento emocional.

El nombre de nuestra columna, Eureka, toma como referencia la palabra griega «…….. », que significa “¡Lo he encontrado!”, una exclamación de satisfacción atribuida a Arquímedes (287–212 a. C.) al resolver el enigma del peso en oro de la corona del rey Hierón II. Bajo esta inspiración, cada artículo busca que el lector pueda exclamar su propio ¡Eureka!: al encontrar una respuesta, al descubrir una señal esperada, al experimentar un momento de claridad mental.

¡Eureka! al comprender que nuestras caídas no son el final, sino el inicio de una transformación. Y de mi parte, un profundo ¡Eureka! al leer sus correos y confirmar que la salud mental sigue ganando espacio y conciencia en nuestro país. A lo largo de estos años, en el consultorio hemos hablado de muchos temas: inteligencia emocional, ansiedad, autocuidado, adolescencia, maltrato, depresión, conducta presuicida, toma de decisiones, autolesiones, tips terapéuticos, poesía y psicología preventiva, entre otros.

Cada lectura y cada reflexión compartida fortalecen la comunidad que hemos creado juntos y renuevan mi compromiso de seguir promoviendo el bienestar psicológico. El cierre de año representa un momento especialmente significativo.

Es una invitación natural a detenernos, mirar hacia atrás y reconocer lo vivido: las alegrías, los logros, pero también las pérdidas, los errores y los desafíos. Desde la psicología y la neurociencia sabemos que el cerebro necesita momentos de cierre, pausas conscientes que le permitan organizar la experiencia, dar sentido a lo vivido y soltar aquello que ya cumplió su función. Cerrar ciclos no es olvidar, sino integrar; no es negar el dolor, sino procesarlo para poder avanzar.

Estos cierres emocionales facilitan la resiliencia, esa capacidad de adaptarnos a la adversidad, de transformarnos y seguir adelante con mayor fortaleza. Elisabeth Kübler-Ross nos recordó que incluso en medio del dolor y la incertidumbre existe la posibilidad de aprendizaje y crecimiento. Por su parte, Martin Seligman señala que la resiliencia no consiste solo en resistir, sino en encontrar sentido, incluso en los momentos difíciles. Cuando el cerebro logra cerrar un ciclo, se abre la posibilidad de comenzar de nuevo con mayor claridad, esperanza y equilibrio emocional.

El 2026 está por comenzar, trayendo consigo nuevas oportunidades, retos y aprendizajes. Que este nuevo año nos encuentre más conscientes de nuestro bienestar emocional, dispuestos a cuidarnos, a perdonarnos por nuestras imperfecciones y a reconocer que cada paso, por pequeño que parezca, también cuenta.

La resiliencia es la valentía de levantarnos una y otra vez, aprendiendo, ajustándonos y creciendo. Deseo que nuestra vida siga encontrando sentido en cada experiencia, que sepamos disfrutar los momentos de calma y fortalecer el amor propio.

Que podamos mirar hacia el futuro con optimismo, confiando en que, pase lo que pase, contamos con las herramientas internas para seguir adelante. Gracias por ser parte de este camino. ¡Feliz y un próspero 2026! Si tienes algo que compartir con nosotros, escríbenos a [email protected]

- Publicidad -spot_img

Más en Opinión: