Mary Shelley de 19 años, disfrutaba de una velada con un grupo de amigos en una vieja casona en Suiza por allá de 1816 cuando soñó con el doctor Víctor Frankenstein y su monstruo.
Su novela de verdad trascendió el espacio y tiempo hasta convertirse en un clásico de la literatura. Se han escrito diversas adaptaciones para el cine y la televisión, pero mi favorita es la de Kenneth Branagh y es que insisto, esa escena el día de la boda cuando el personaje de Helena Bonham Carter es despojado de su corazón por el monstruo, lo deja a uno impactado porque claro, es escalofriante.
Por eso y porque me parece una de las mejores Frankenstein, no estaba muy segura de que esta nueva versión de Guillermo del Toro me atraparía, pero lo hizo. A medida que avanzaba la trama y veía y entendía los cambios hechos a la obra de Shelley me preguntaba…qué tanto aprobaría la autora estos cambios.
Al final me pareció que los aprobaría porque en realidad del Toro no hizo cambios en la historia, solo intentó mostrar el otro lado, porque definitivamente todas las historias tienen más de uno. Y generalmente cuando hacemos juicios a la ligera se debe a que solo conocemos una versión de los hechos.
Lo mismo sucedió aquí. Todos nos hemos quedado con la idea de que este monstruo como todos los demás, es malo. Si buscamos la definición de esta palabra veremos que ésta, tiene que ver con un ser que causa miedo,repugnancia y cuyas conductas van en contra de los valores aceptados por la sociedad.
Porque tendemos a encasillar lo diferente como negativo. Eso es lo que hacemos. Total, que el trabajo del director mexicano está nominado nada más y nada menos que a once estatuillas de La Academia, incluyendo mejor banda sonora, vestuario, sonido, vestuario y maquillaje, efector visuales, actor de reparto, dirección, guion adaptado y mejor película.
Todas estas nominaciones, muy merecidas. Sobre todo, cuando vemos otras producciones que igualmente son candidatas y que distan mucho de ser lo que se espera de un trabajo nominado para semejante premio.
Por mencionar solo algunas, Sinners y Una Batalla tras Otra. Guiones huecos que no dejan nada al espectador sino interrogantes sobre a quién se le ha ocurrido que merecen ninguna premiación. Muy interesante enterarnos que Guillermo del Toro está siendo reconocido por una idea que viene formando desde hace treinta años.
Frankenstein es uno de sus libros favoritos, siempre se preguntó cuáles serían los pensamientos y sentimientos de esta monstruo que no pidió venir a la vida y bueno, parece que encontró las respuestas y nos ha dejado a todos fascinados.
Asimismo, las actuaciones monumentales de los actores Oscar Issac quién por cierto tiene ascendencia guatemalteca y es un gran artista, lo recuerdo mucho de The Promise, una historia (real) sobre un grupo de armenios que intenta escapar al exterminio que su gente está experimentando por parte del ejército otomano.
Jacob Elordi estuvo igualmente magistral y de verdad que es de admirar el profesionalismo de estos actores que, como él, pasan muchas horas inmóviles mientras son maquillados y preparados para darle a sus interpretaciones el mayor realismo posible.
No puedo esperar para verlo en Cumbres Borrascosas, otra obra adaptada de otro clásico literario que en lo particular disfruté leer. Y bueno, volviendo a del Toro y su audacia para recrear lo que deseaba ver y aún no estaba creado, vuelvo a la ganadora del premio Nobel de Literatura Toni Robinson cuando dice: “Si hay un libro que te gustaría leer pero todavía no está escrito, entonces debes escribirlo tú mismo”.



