Por Mirna Isabel Rivera

El dinamismo que transmiten las emprendedoras es contagioso. Hace unos meses tuve la oportunidad de facilitar un taller sobre el modelo Canvas, una herramienta sencilla creada por Alexander Osterwalder y Yves Pigneur, que permite visualizar el modelo de negocio.
Cuando estaba preparando el taller, pensaba en cómo lograr capturar la atención de las asistentes, no aburrirlas y que le encontraron un valor agregado de manera inmediata, que ellas sintieran que estar cuatro horas conmigo en el taller valió la pena.
El modelo Canvas es visual se puede utilizar con “start-ups”, empresas en sus etapas iniciales, con alto potencial de crecimiento y con un modelo de negocio escalable, esto signfica que puede aumentar clientes, ventas o usuarios sin invertir más recursos en la misma cantidad.
El grupo de emprendedoras con las que compartí este modelo, era heterogéneo, con negocios en diferentes rubros, las edades comprendían desde los 18 años hasta más de 60 años, no hay límite de edad en este programa.
Algunas cuentan con formación educativa desde básica hasta universitaria, pero el común denominador es el optimismo, la disciplina, el deseo de salir adelante, de hacer sus negocios rentables, organizarlos y crecer. Sus emprendimientos están localizados en San Pedro Sula y zonas aledañas, pero dependiendo del rubro hacen envios a nivel nacional.
La agenda que desarrollamos fue sencilla, ellas compartieron sus nombres, tipo de emprendimiento y su motivación para ser emprendedoras. Explicaron que habían empezado con algo que les gustaba hacer, algunas se inclinaron por la repostería, otras en la fabricación de jabones con ingredientes naturales, comida, salones de belleza, inclusive tiendas en el mercado que venden productos de “Shein”; tantas historias bonitas que compartieron.
Ellas tenían interes en escuchar el tipo de emprendimientos que tienen sus compañeras, conocer cómo habían iniciado, mantuvieron durante toda la jornada un intercambio de conocimiento, el aula magna quedó impregnada de historias motivantes y de lecciones aprendidas. La otra parte de la capacitación consistía en explicarles de manera puntual cómo utilizar el lienzo.
Les indiqué cómo la inteligencia artificial podía ayudarles a organizar sus ideas, utilizaron sus laptops, descargaron unas plantillas en Power Point y Word, para desarrollar sus lienzos y las que no eran tan diestra con esta tecnología, usaron papel rotafolio, reglas, marcadores y toda su creatividad, nadie se quedó atrás. Todas querían hacerlo, participaron motivadas, ninguna estaba a la fuerza o por un diploma, su visión va más allá: hacer crecer su negocio.
Estas emprendedoras forman parte del programa Fábrica de Emprendedoras, organizado por Voces Vitales Honduras, un programa que ofrece herramientas y conocimientos para impulsar sus negocios, cuentan con el respaldo de la Universidad Tecnológica Centroamericana, que lo respalda como parte de su responsabilidad social.
Mientras miraba el rostro de las emprendedoras, sus gestos, su interacción reflexionaba que cada una es una persona valiosa, que sus emprendimientos reflejan su resiliencia, su deseo de superación, dicen mucho de su historia de vida. A pesar de contar con recursos económicos limitados, están dispuestas a seguir adelante.
Al plantear su start-up en un lienzo están visualizando y organizando su negocio y pasando de un sueño a un plan, con indicadores. Compartir con mujeres emprendedoras es contagioso, su espíritu desborda positivismo, ven oportunidades donde otros miran riesgos.
Este tipo de programas como Fábrica de Emprendedoras, no solo fortalecen habilidades técnicas, sino que refuerzan una comunidad emprendedora, ellas ahora saben que no están solas, que están en un ecosistema que les impulsa a seguir adelante.
En vez de estar cansada al terminar de facilitar esta capacitación, salí súper motivada al ver sus lienzos completos y el gran interes que mostraron. Esta es la clase de ciudadanas que nos permiten creer de corazón que Honduras es un país de oportunidades, que esta es nuestra tierra prometida donde fluye leche y miel.



