Por Enrique Zaldivar

Este es un llamado de parte de las pymes. Si sabe a lo que me refiero, ¿no? No podemos esperar más para activar la economía. Honduras ha buscado actuar en paz, luego del proceso electoral, y es necesario cerrar este capítulo para ponernos como personas emprendedoras, a lo que nos compete. Trabajar.
Hemos tenido un año prácticamente político. Y sabíamos que así sería, pero muchas empresas están poniendo su esperanza en lo que resta de este mes. Diciembre debe ser una bocanada de oxígeno para que, al recibir los aguinaldos, la gente pueda activar la economía y esperar con algo de esperanza el año nuevo que va a iniciar.
Prueba de ello, es salir y darse una vuelta por los diferentes negocios de nuestra ciudad, donde vemos ya actividades programadas, con visitas y juegos para los niños, que por cierto deben reclamar, ya, su tiempo en familia.
Activar la economía no es algo que ocurre de la noche a la mañana, pero es un proceso que debe tener su momento. Recordemos que las pymes representan más del 70% del empleo nacional y son el tejido productivo que sostiene a miles de familias; sin embargo, también son las más vulnerables ante la inestabilidad política y la desaceleración económica.
Tal como ha ocurrido este año. Tras un proceso electoral, es común que las instituciones públicas experimenten una fase de transición que ralentiza trámites, pagos y ejecución presupuestaria. Para una pyme hondureña, incluso pequeños retrasos pueden significar problemas de liquidez, reducción de inventarios, incapacidad para cubrir planillas o, en el peor de los casos, el cierre definitivo.
En un país donde la informalidad es alta y los márgenes de operación son bajos, cada día de inactividad o incertidumbre profundiza la fragilidad económica. ¡Cada día! Activar la economía en este periodo implica adoptar medidas inmediatas que brinden certidumbre y flujo: agilizar compras públicas, asegurar el acceso al crédito en condiciones razonables, acelerar devoluciones fiscales y promover programas de compras locales.
Estas acciones no solo fortalecen a las pymes, sino que generan un efecto multiplicador. Cuando una pyme vuelve a operar con normalidad, reactiva a sus proveedores, mantiene empleos y sostiene la capacidad de consumo de la población.
Además, en la realidad hondureña, donde la migración es una salida frecuente ante la falta de oportunidades, apoyar a las pymes es también una estrategia de contención social. Una economía local dinámica reduce la presión migratoria, fortalece la cohesión comunitaria y mejora la resiliencia frente a choques externos, ya sean políticos, climáticos o económicos.
Y ni hablar de los emprendedores, microempresarios y el comercio informal. También son parte de esta economía vulnerable a los acontecimientos del país que debe ser tratado con mucha seriedad. Y me agrada poner este tema sobre la mesa, pues poco se está hablando de ello, y créame cuando le digo, los pagos de planilla, local, operativos y gastos de las pequeñas empresas, siguen corriendo sin parar, estén o no esten las condiciones.
Razón por la cual vemos el poco ánimo de nuestros compatriotas de poner su propio negocio. Sin embargo, sé que muchas empresas valientes lo hacen y lo harán, por el simple hecho de que tienen compromisos que honrar, pero creo que debemos poner las barbas en remojo, de que es tiempo ya de pensar en Honduras como país, dejando colores partidarios y políticos (Pido demasiado) pero que a la larga es lo que puede generar un cambio. ¡Activar la economía debe ser una prioridad ya! No puede esperar un día más. Y les pido que, sea una voz que alcemos en favor de Honduras.



