Aunque pocas personas lo admiten, el uso del teléfono en el baño es una práctica común. Una encuesta de NordVPN reveló que el 65% de 9,800 adultos consultados reconoció hacerlo.
Este hábito no es nuevo: antes eran libros y revistas, ahora son smartphones y consolas portátiles como la Nintendo Switch o la Steam Deck.
Sin embargo, especialistas advierten que permanecer sentado por más de 10 minutos en el inodoro puede provocar problemas de salud.
La doctora Roshini Raj, gastroenteróloga de NYU Langone, explica que la postura al sentarse ejerce presión sobre las venas anales, favoreciendo la aparición de hemorroides.
El doctor Edgardo Smecuol, del Hospital de Gastroenterología Bonorino Udaondo, añade que el esfuerzo prolongado puede incluso generar prolapso rectal.
Otro riesgo es que el cuerpo pierda sensibilidad a las señales naturales de evacuación, dificultando el tránsito intestinal y favoreciendo el estreñimiento.
Además, el baño es un entorno poco higiénico: las descargas liberan partículas que pueden depositarse sobre dispositivos y manos, incrementando la posibilidad de contagios.

Para reducir riesgos, los expertos recomiendan limitar el tiempo en el inodoro, mantener una buena higiene y evitar manipular objetos innecesarios durante la estancia.
Nir Eyal, autor y conferencista, señala que el problema no es el uso del teléfono en sí, sino la pérdida de control sobre el tiempo. La clave está en ser intencional: entrar, hacer lo necesario y salir, reservando el ocio digital para otros momentos.
En definitiva, el uso de dispositivos en el baño no es dañino por sí mismo, pero puede convertirse en un problema si prolonga la estancia, afecta la salud o interfiere con otras prioridades.
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