Tegucigalpa, Honduras. Los constantes problemas en el suministro de energía eléctrica vuelven a encender las alarmas en Honduras, ante el riesgo de que los apagones y las deficiencias de infraestructura afecten la competitividad del país y reduzcan su atractivo para nuevos inversionistas.
El economista de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), Obed García, advirtió que Honduras registra más de 100 horas al año sin servicio eléctrico, una situación que, a su criterio, puede influir en las decisiones de las empresas internacionales que evalúan establecer operaciones en el país.
García señaló que los inversionistas suelen comparar las condiciones de infraestructura de diferentes mercados antes de tomar decisiones, por lo que un sistema eléctrico inestable puede representar una desventaja frente a otros países de la región.
La preocupación se mantiene en medio de una crisis que también ha sido señalada por especialistas del sector energético. Edgar Aguilar, experto de la ASJ, afirmó recientemente que Honduras ya enfrenta racionamientos durante los períodos de mayor demanda debido a una capacidad insuficiente para cubrir las necesidades de determinados sectores.
La zona norte figura entre las regiones más afectadas. De acuerdo con análisis recientes, esta zona concentra aproximadamente el 53 % del consumo de electricidad suministrado por la ENEE, mientras que la demanda en el Valle de Sula mantiene una tendencia de crecimiento cercana al 5 % anual.
Inversión por debajo de lo esperado
Uno de los principales cuestionamientos planteados por la ASJ está relacionado con la ejecución de inversiones destinadas a fortalecer la generación y transmisión eléctrica.
Según los datos citados por García, la inversión ejecutada en estas áreas permanecía por debajo del 20 % de lo programado, evidenciando una brecha entre las necesidades del sistema y los recursos efectivamente ejecutados.
El problema no se limita a la generación. Durante 2026 se han reportado fallas importantes en las redes de transmisión y distribución. En el occidente del país, por ejemplo, la ENEE identificó líneas de 69 kilovoltios con más de cuatro décadas de operación, mientras las interrupciones y los tiempos de recuperación aumentaron considerablemente.
A esta situación se suma el deterioro financiero de la estatal. La ASJ informó que las pérdidas de energía alcanzaron 34.35 % durante el primer semestre de 2026 y representaron una parte importante del déficit acumulado de la ENEE.
Nueva Ley de Justicia Energética
El escenario energético también coincide con la reciente aprobación de la Ley de Justicia Energética. El Congreso Nacional aprobó la normativa el 1 de septiembre, con reformas que reorganizan la ENEE y separan las actividades de generación, transmisión y distribución, manteniendo la empresa en manos del Estado.
Para la ASJ, la aprobación de la reforma representa un punto de partida, pero el desafío estará en lograr que las nuevas disposiciones se traduzcan en inversiones, reducción de pérdidas y mejoras concretas en la calidad del servicio.
Además, el Centro Nacional de Despacho cuenta con planes de expansión de la generación y de la red de transmisión para el período 2026-2035, lo que refleja la necesidad de ampliar y modernizar la infraestructura energética nacional.
Los especialistas coinciden en que Honduras necesita acelerar las inversiones en generación, transmisión y distribución para reducir los apagones y garantizar un suministro confiable.
La advertencia de la ASJ coloca nuevamente la crisis eléctrica en el centro del debate económico: mientras persistan las interrupciones y la infraestructura continúe rezagada, el país podría enfrentar mayores dificultades para atraer inversiones y sostener su crecimiento productivo.


