Por Enrique Zaldivar

La cosa está dura, mencionábamos en una plática con colegas cercanos. Donde siempre planteamos realidades de la vida laboral. Pero inmediatamente surgió otro comentario: no recuerdo un año en que haya estado fácil. Y poco a poco comenzamos a hablar de todas las veces que tocó remar contra corriente para poder salir adelante. De estas historias me sé muchas y considero que por eso me he programado a abrazar el título mencionado, el cual es un proverbio popular.
También se dice que hay quienes se quejan de la marea y los fuertes vientos, cuando hay otros que elevan sus velas para aprovechar. A lo que me refiero es que aquí precisamente en la crisis, es donde se mide su actitud y su nivel de liderazgo. Cuando las cosas no marchan bien, es que usted le comprueba a su equipo si pueden o no pueden confiar en usted.
Tenga un enfoque en las soluciones, más allá de solo ver problemas. Un solucionador es alguien bienvenido por doquier. Pues en lugar de centrarse y gastar energía en un problema, detectan que hace falta y buscan la manera de ofrecer una respuesta útil. Esto no significa ignorar que ocurra algo. No es pasar el sucio debajo del tapete esperando que algo ocurra. Es estar consciente de ello, pero mientras no aparece una solución, no puede vivir cargándose con ello.
¿Ha estado usted haciendo fila en el supermercado, o en el banco? Y alguien le dice: ¿Qué duro está toda verdad? Por puro respeto usted asiente o sonríe, pero la verdadera respuesta es si, ya lo sé. Pero no pienso estar repitiéndolo. Si usted puede brindarme una solución a las cosas, soy todo oídos. Pero seamos honestos, eso no va a pasar.
Aprendamos a ser resilientes a toda costa. Esta palabra estuvo muy de moda durante pandemia, pero parece se ha olvidado. Mantengamos la calma y seamos creativos mientras vamos descubriendo formas de adaptarnos a ello. Al final hay muchas cosas que no están en nuestro control total, y podemos desperdiciar toda la energía que tengamos en forcejear que algo cambie, sin que pase nada. Ser calmo, pensar, y aportar soluciones de avance, es la mejor manera en que podemos afrontar las situaciones. Recuerdo la conversación con un empresario, en una época de muchas tomas de carretera. ¡No sabíamos por donde uno podía cruzar o continuar! Y recuerdo que me dijo, no sabemos cuánto va a durar esto. O aprendemos a lidiar con ello o nos quedamos en casa a quejarnos.
Ese comentario, precisamente me enseño lo que es la actitud de todo emprendedor. Cuidar el avance. Y es aquí que debemos tener una actitud activa. Es decir, tener la conciencia de que el progreso nuestro o nuestro negocio va a depender de la capacidad que tengamos de accionar frente a la adversidad. La vida de adulto es adversidad todos los días. La vida de todo empresario es solucionar problemas. Cuando usted entra donde su jefe, usted espera una respuesta, no una queja. Pues sepa que su jefe espera lo mismo de usted.
Si bien es cierto, pareciera que, en nuestra Honduras, se quisiera probar nuestra resistencia a la adversidad, y que todos estamos de acuerdo lo muy difícil que es avanzar con tantas situaciones. En medio de todo ello, créame ¡Hay oportunidades! Hay pañuelos que vender.
Pero quítese el enfoque del lamento y empiece a ver que puede lograr de positivo con todo ello. Va a requerir un gran esfuerzo, sí. Va a tener que desacomodarse. Sí, pero tendrá la satisfacción de ver como usted si avanza.



