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Honduras
martes, septiembre 29, 2026

¿El agua de Honduras enfriará la IA?

Por Mirna Isabel Rivera

Las empresas dedicadas al desarrollo de la inteligencia artificial están localizadas en los países desarrollados, pero los usuarios y sus centros de datos pueden estar ubicados en cualquier parte del globo terráqueo.

El 16% de la población mundial ha utilizado alguna herramienta de inteligencia artificial; solo el ChatGPT supera los 900 millones de usuarios en febrero de este año. La tecnología se ha incorporado en el diario vivir.

Para las actividades que más se utiliza la IA es para buscar información y escribir. Se utiliza también para trabajar con imágenes, videos y audios. A través de la historia hemos visto cómo los nuevos inventos tienen oportunidades para potenciar el desarrollo, pero como todo lo creado por los humanos es arma de doble filo.

Cada vez que hacemos una consulta a la IA, esta la procesa en una infraestructura que es alimentada con electricidad; al consumirla, se produce calor, por eso los centros de datos necesitan ser enfriados.

La mala noticia es que se necesita el vital líquido: el agua. Aunque no tiene que ser potable, sí necesita cumplir ciertos estándares para no dañar el equipo. Los centros de datos compiten por el suministro de agua con la red municipal, que es la que provee a los hogares y otros usuarios.

Pueden utilizar agua extraída de pozos, como el caso de la empresa Google. Las aguas residuales tratadas son una alternativa. Todo negocio a menudo tiene un impacto en el medioambiente. El caso de la IA no es la excepción. Un estudio realizado por la revista Patterns por Alex de Vries-Gao evidenció el impacto medioambiental de los sistemas de IA.

Los resultados revelaron que esta habría consumido aproximadamente 765.000 millones de litros de agua en 2025, lo que es bastante significativo, ya que supera el consumo mundial total de agua embotellada en ese mismo año.

Otra investigación de Morgan Stanley demuestra que los centros de datos incrementarán su consumo para el 2028; estos lugares podrían utilizar 1,068 billones de litros de agua anualmente solo para enfriar los sistemas y para la generación de electricidad.

La huella oculta del uso de la IA debe llamarnos a la reflexión y a la acción. Una simple conversación entre un usuario y la IA, para responder entre 10 y 50 preguntas, puede consumir medio litro de agua.

Estos estudios son llamados de atención para utilizar la IA de manera responsable. Debemos asumir nuestra responsabilidad como usuarios conscientes del daño que estamos causando, si continuamos utilizándola como si fuera un juego de niños, porque no lo es.

Ya se plantea que los centros de datos de las gigantes tecnológicas han puesto los ojos en ciudades como San Pedro Sula y otras del Valle de Sula para instalar sus empresas y utilizar el agua potable.

Los países en desarrollo deben cuidar los recursos hídricos, porque para nadie es un secreto que las empresas transnacionales suelen llevarse los recursos naturales y las comunidades siguen en el atraso.

En Honduras, ya hay legisladores que estudian este tema en el Congreso Nacional; se plantea una propuesta de ley para la protección del recurso hídrico frente a grandes centros de datos y proyectos tecnológicos de alto consumo de agua.

Ojalá que los diputados y las diputadas le den la importancia que se merece y blinden nuestros recursos hídricos. De no ser así, el panorama será desolador. El agua es un recurso limitado y, si no, pregúntenle a los habitantes de la capital de Honduras, Tegucigalpa, un claro caso de lo que no se debe hacer, una ciudad sin suministro de agua potable (MIR).

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