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domingo, julio 19, 2026

En la guerra, la verdad es la primera víctima

Por Mirna Isabel Rivera

Un inicio de año cargado de muchos cambios e incertidumbre geopolítica a nivel mundial, estas dinámicas mueven muchas piezas, recibimos información de un bando y de otro, con narrativas contrapuestas. Para formarse una idea que se acerque a la verdad de los hechos debemos observar y contrastar en diferentes fuentes.

“En la guerra, la verdad es la primera víctima”, esta frase se le atribuye a Esquilo, dramaturgo griego, nacido en 525 a.C. en Eleusis, Grecia, desde hace siglos él nos expuso esta realidad. Esa misma lógica se reproduce a nivel nacional.

En Honduras, tenemos una población polarizada por la sombra de un fraude electoral, hubo muchas fallas en el proceso. Sumado a esto, un indulto concedido para un expresidente hondureño que fue sentenciado en Nueva York, por la justicia de los Estados Unidos por cargos de narcotráfico, pero de igual manera fue perdonado por un presidente de esa misma potencia mundial.

Un hecho bastante polémico y contradictorio, en la lucha contra las drogas. En medio de esta narrativa pesimista, el gobierno saliente ha indicado que se redujo la pobreza, lo cual, por supuesto nos alienta, esperando que esas cifras sean correctas, “Honduras ha experimentado una reducción significativa de la pobreza entre 2021 y 2025, pasando del 73.6% al 60.1% (una baja de 13.5 puntos), con una mejora aún más notable en la pobreza extrema”, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Esta mejora está condicionada en gran parte por las remesas familiares, transferencias sociales (bonos) para las familias más pobres e incremento del salario mínimo. Esto no se traduce inmediatamente en un cambio en la calidad de vida y mucho menos en la movilidad social, pero si hay mayor circulante e ingresos.

El gobierno saliente de Xiomara Castro impulsó la iniciativa de invertir en la construcción ocho hospitales públicos, pero no se han concluido, el nuevo presidente electo, declarado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), Nasry Asfura, aseguró que terminará estas obras vitales para el pueblo hondureño, “Vamos a seguir los ochos hospitales en los que se ha invertido. Hay que seguir con la construcción, terminar la construcción, equiparlos y luego contratar al personal para ponerlos a trabajar”.

Uno de los grandes errores de los gobiernos, es no dar continuidad a los buenos proyectos, por razones partidarias. Se espera que esta administración marque la diferencia y se concluyan las obras en proceso, por el bien de la población.

Es importante crear una cultura democrática que permita a la población demandar resultados que beneficien a todos y no defender políticos que en su mayoría son insensibles a las necesidades de los ciudadanos. La población hondureña tiene muchas carencias, es lamentable ver a los políticos (hombres y mujeres) vivir una especie de algarabía o embriaguez de poder, como si fueran una especie de divos o divas cubiertos de bótox, no toman en serio su papel para incentivar el desarrollo del país.

Los desafíos son gigantes, pero en su mayoría no se enfrentan por falta de voluntad política y a la corrupción enquistada en muchas autoridades, que al llegar al poder parecen haber vendido su alma al mejor postor. La esperanza es lo último que se pierde.

Por ello, se debe demandar invertir en el fortalecimiento de la educación pública, ya que, en un país con altos índices de pobreza, la gran mayoría no puede pagar una escuela o un hospital privatizado.

La generación de empleos dignos puede promover la movilidad social ascendente. Los ciudadanos debemos pensar críticamente, exigir con responsabilidad y entender que la mayoría solo llega para saquear las arcas del Estado, los servidores públicos honestos son muy pocos, no seamos ilusos, mantengámonos alerta.

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