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martes, abril 23, 2024

El recalentado

Pues, ¿qué le digo compa?, me dijo sonriendo, con esa mirada pícara de indio tropical. Se fue diciembre con sus alegrías y músicas, canciones de rocolas y promesas que no se van a cumplir. Se nos fue otra vez casi sin darnos cuenta, como si fuese agua que se escabulle ¿vaa? Nos dejó, eso sí, aparte de deudas obviadas para enero, como si así fueran a desaparecer, las alegrías que pasamos permanecen presentes, aun las risas de chonguengues y bailongos rebotan en los oídos, el olor a tamal y gallina rellena todavía nos hace suspirar, y cómo olvidar una que otra goma y la billetera más pelada que la rodilla de güirro de diez años ¡eso sí!

Estábamos entre serios y jocosos discutiendo en el punto mientras esperábamos el colectivo, rodeados se música alegre de la temporada ida, porque no creo que haya música para enero, conste, me imagino que sería como una marcha fúnebre, la cosa es que entre merengues y chivas que dejó el año viejo, se escuchó que uno de los de turno renunciaba para lanzarse a la silla. Mire, me dijo el compa con gesto despectivo, el año pasado casi ni llegamos a diciembre, estos bárbaros todavía quieren seguir y con lo mismo que ¡es el colmo! Si hasta otra doña quieren poner, ya me la imagino prometiendo más de lo mismo para que sigamos en lo mismo, pero más fregados, como si no supiéramos que escondido en las enaguas esta aquel señor ¿vaa?

Un lobo vestido con falda de doña sería, me dijo riendo. Solo fíjese que hasta los empresarios están como palo de gallinero, si parece que el año pasado apenas un puchito de puestos de trabajo se dieron, eso no es bueno, fíjese, si no hay trabajo no hay pisto, si no hay pisto no hay progreso. Por mucho que aquellos griten que sin más rojos que el mentado Lenin, ya vimos que son pajaritas preñadas, solo humo teñido con estrellitas rojas, salieron más de derecha que mi tío, el gringo Trump.

La cosa compa es que estos ya están igual que el recalentado de mi doña. ¿Cómo así?, le dije con curiosidad genuina. Pues mire, me dijo sonriendo, las doñas hacen la comida de Navidad, ¿vaa?, puede ser deliciosa gallina rellena de todo, pata de chancho horneado o lo que le ajuste a uno pues. El día de la cena, la comida fresca y sabrosa, al día siguiente, como se nos enseña, tocan los panes con gallina o chancho, con relleno y hasta con tamales y todos los que hemos crecido por aquí sabemos que toda la semana comeremos lo mismo, porque aquí en Hibueras nada se bota, de allí viene el recalentado pues, lo mismo una y otra vez, recalentándose para comerlo, aunque al final ya no queramos y sintamos las tripas torcidas y “allá” labrado de tantas idas al trono.

Pues, igualitos están éstos, dándonos recalentado de lo que prometieron, que sigamos con la formula fresca y nueva que ofrecieron, que iban a volver a fundar la patria y todo eso compa. Ya lo probamos, lo degustamos y vimos que se parece mucho a lo que antes habíamos tenido y que, la verdad, no funcionó, bueno… para el familión de varios sí, claro, pero para usted y nosotros nada ¿vaa?

Y ahora nos vienen con el recalentado de siempre, no el sándwich del día siguiente, sino el recalentado de más de tres días, de ese que ya se lo come uno con miedito porque sabe que le puede hacer daño…

Así estamos, compa, en el año nuevo igual o más fregados y listos a que nos ofrezcan recalentado de nuevo y ya sabe usted, compa, cómo nos fue el año pasado ¿vaa?

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