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miércoles, febrero 21, 2024
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El nacimiento de Cristo

El mundo cristiano se apresta a celebrar otro aniversario de su nacimiento, bien por ellos, por su fe, por sus creencias y la supuesta forma en que su doctrina influye en su comportamiento.

Digo lo anterior pues, si de verdad “amor y paz” fuera algo aplicado por toda la gente que dice seguirla, no habría crímenes entre los 2,300 millones registrados que la profesan, pero las estadísticas nos dicen diferente.

Violaciones, narcotráfico, asesinatos y corrupción se dan en cantidades industriales en las naciones cristianas, más o menos igual a las de otras religiones.

Durante algún tiempo, con deseos de investigar sobre el particular, visité algunas prisiones y ¿qué encontré? Primero, que todos los reclusos son inocentes acusados y condenados injustamente, o sea, que ahí no hay ningún culpable y, segundo, también aprendí que un gran porcentaje de ellos son cristianos.

Así como sucede en las prisiones, también ocurre en las comunidades, pueblos, ciudades, etc.

Los crímenes son cometidos por gente que profesa el cristianismo y, debo agregar, muy pocos por ateos.

Es más, entre pastores y sacerdotes se dan los más frecuentes casos de abusos sexuales, especialmente en perjuicio de aquellos que han acudido al llamado de “dejad que los niños vengan a mí”.

También entre esa casta hay corrupción por dinero, política y ambición personal, ni dirigentes ni seguidores están libres de pecado.

Consecuentemente podemos deducir que la religión no evita el crimen.

Bien, después de esa trapeada, vamos con lo del nacimiento de Cristo.

¿Sabe usted cuántos dioses, antes de Cristo, nacieron un 25 de diciembre?

Los fanáticos religiosos pueden dejar de leer en este momento, a ellos ninguna verdad los puede hacer libres.

Pero aquellos interesados en conocer la realidad de las cosas, encontrarán importante saber que el primer dios del cual se tienen registros históricos por haber nacido un   25 de diciembre fue el egipcio Horus, aproximadamente 3000 mil años ANTES de Cristo.

Escrito en piedra está y en el Libros de los Muertos egipcio que Horus nació un 25 de diciembre y que otras coincidencias con Cristo son sorprendentes. De una virgen, doce seguidores, traicionado, asesinado y luego resucitado.

Podemos sospechar que Horus no fue el primero, su leyenda debe tener, como casi todas, un origen anterior “no hay nada nuevo bajo el Sol”.

Pero también Heracles, Hermes, Adonis, Dionisio y Prometeo, así como la hindú Krishna y el mismísimo Buda nacieron un 25 de diciembre, todos de una virgen y todos con vidas y muertes muy parecidas.

De todos esos existen también registros históricos válidos, comprobados.

Sin ninguna duda los seguidores de ellos a lo largo de los tiempos antes de Cristo, creyeron en su origen divino, igual que en la actualidad muchos creen que Cristo es Dios.

¿Por qué esa fecha es la favorita para el nacimiento de los diferentes dioses?

Veamos, el 25 de diciembre -queridos y ofendidos cristianos- marca el momento en que la Tierra termina el ciclo de días con menos luz solar -más cortos- y lentamente, un día a la vez, se van haciendo más largos, hasta llegar a la culminación en junio, con el solsticio de verano, que marca, a su vez, la vuelta al cambio en la duración de los días.

Entonces, los 25 de diciembre antes y ahora han tenido mucha importancia para las cosechas, es cuando se empezaban a planear los cultivos, era el “nacimiento” de un nuevo ciclo, una nueva esperanza”.

¿Cuándo -entonces- debería de haber nacido el primer dios?

Si, un 25 de diciembre, al igual que todos los múltiples dioses que siguieron a Horus hasta el presente.

Por otra parte, es más fácil que los supremos sacerdotes de todos los tiempos “vendan” o convenzan a los creyentes si la fecha del nacimiento de su dios está relacionada con algo tan importante como plantar los granos de la vida.

Resulta más fácil “montar” una leyenda sobre algo conocido que hacerlo de la nada, el solsticio de invierno (así se le conoce) fue detectado cuando el hombre dejó de ser cazador y se empezó a convertir en agricultor; era bien importante saber cuándo sembrar y el inicio de la temporada agrícola era algo para celebrar en grande.

¿Un ejemplo más para terminar con las últimas dudas?

En México, el indígena Juan Diego presenció la aparición de una virgen (la de Guadalupe, claro). ¿Dónde? En un cerro llamado Tepeyac, donde siglos antes de la llegada de los españoles los indígenas adoraban a la diosa mexica “Tonantzin”, ¡qué coincidencia!

¿Unas terribles líneas más?

Todas las religiones dicen que las demás son falsas, todas tienen razón.

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