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Honduras
sábado, julio 18, 2026

¿El idioma?

(A petición del colectivo continuar con la serie. Beatrice, europea confundida, y Beto, hondureño orgulloso de su léxico pintoresco). Beatrice: -Beto… hoy escuché tantas cosas que “commencé à être laissée en suspens dans l’ombre”. (Comencé a quedar en el aire, en las sombras). Beto (riendo): -¿Español de la calle? Dale, ¿qué oíste? Beatrice: -Uno le gritaba a un ayudante que estaba subiendo bultos a un camión: “¡Échele ganas!”, y otro le decía: “¡Apriétela!”… ¿Eso es consejo laboral o amenaza? Beto: -Motivación pura. “Échele ganas” es como decir “esforzate”. “Apriétela”… es lo mismo, pero con más presión psicológica. Beatrice: -¿Y “hágale gancho”? Beto: -Eso es “hacelo rápido”, “metele la pata al acelerador”. Aquí todo se resuelve empujando… aunque no sepamos hacia dónde. (Unos empujan para un lado y otros al lado contrario, y por eso nada se mueve). Beatrice: -Luego escuché a otro obrero decirle al jefe: “Dame un vale, que le debo a la patrona cinco tiempos”. ¿Qué es vale? Beto: -“Vale” es como pedir fiado. “La patrona” puede ser la dueña del mesón o del comedor. Y “cinco tiempos”… son cinco pagos de comida o 5 pagos pendientes.

Beatrice: -El motorista anda con gripe y escuché que le recetaron “cuatro limones y cuatro octavos de guaro”. Beto: -Receta casera curativa. Y guaro es aguardiente. Beatrice: -¿Va a andar borracho manejando el carro conmigo de pasajera? Beto: -Sí, tenés razón, mejor no andés con chofer ahoritita, ya que un estornudo y te pasa la gripe, y vos quizá podas chuparte los cuatro limones, pero quién sabe si te empinás una pacha de cuatro octavos de guaro. Beatrice: -¿Qué es eso de pacha, alguna pachanga? Beto: -Pues, ya bien prendido, puede irse de pachanga, pero pacha es una botellita aplanada con licor. Porque también si escuchás que anda pacha la llanta es que la anda baja o ponchada. Beatrice: -¿Y prendido, es que enciende? ¿Ponchado no es de ponche? Beto: -Prendido es bien a maceta. Y ponchado es que le metieron un clavo a la llanta y la anda sin aire. Beatrice: -También escuché: “Ya es beviernes… ¿beber qué hacemos hoy? Beto (otra carcajada): -Eso es creatividad lingüística en estado puro. “Beviernes” es viernes de beber. “Beber qué hacemos”, equivale a excusa elegante para empinar el codo. Beatrice: -¿Cómo es eso de empinar el codo? Beto: -Así, agarrás la pachita y te la empinás; mirá que no se puede beber si no es con el codo empinado. Beatrice: -También escuché el comentario entre dos de los cargadores sobre su otro compañero: -“¡Qué mula de cola!”. Beto: -Eso es alguien muy torpe… o que hizo algo bruto. Beatrice: -¿Por qué mula? Beto: -Porque la comparación nunca es amable. Beatrice: -Pero hay una que sí me gustó: “Qué tuanis”. Suena bonito. ¿De dónde viene? Beto: -Quizás del inglés “too nice” que se volvió “tuanis”. Significa algo bueno, agradable, genial. Beatrice: -Ah… esa me la quedo. Beto: -Macanudo, quédate con esa. Beatrice: -¿Y qué quiere decir macanudo? Beto: -A todo dar: pijudito.

Beatrice: -Allá donde me hospedo mientras veíamos un programa matutino, quedé toda confundida ya que hablaban al mismo tiempo y a ninguno se le entendía nada: “Tonces, –le dijo un compañero a mi amiga– a la chelita no le cayó el veinte que en la tele se jalaron de las greñas, todo un cagadal. Beto (respira hondo): -Traducción oficial: No le cayó el veinte quiere decir que todavía no entendés, no comprendés, no te has dado por enterada. Se jalaron de las greñas, que se dieron maceta duro y parejo. Y que el agarre fue caótico”. Beatrice: -Si yo no vi que se agarraron, ¿quién agarró a quién? Beto: -La pelea, chelita. -Beatrice: Eso no es español…. ¿sería como eso otro que aprendí, de “bajarse los canastos”, cuando una discusión degrada en ofensas e insultos descendiendo a un nivel bajo? Beto: -Aquí se agarran como salvajes, pero –nada cuesta un toque de buen humor– narramos el caos con poesía metafórica. (Otra que queda en la luna –tercia el Sisimite– con eso de echarle ganas, apretarla, hacerle gancho, pedir vale, pagar tiempos, curarse con guaro, celebrar beviernes, no ser mula… y todo eso es tuanis. -Y todo ese argot coloquial –suspira Winston– en estas fechas coincidiendo con la celebración del Día del Idioma. Así que esos viejitos de la Real Academia Española no pueden quejarse, ya que los hondureños no solo contribuimos al entendimiento sino a poner el idioma al alcance de todos, de letrados emperifollados y de profanos).

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