18.9 C
Honduras
sábado, julio 18, 2026

Derecho a la legítima defensa

Por Mirna Isabel Rivera

Mucho se romantiza el Día de la Mujer, pero se le quita el verdadero trasfondo de lo que significa esta fecha en un país como Honduras. Ver las estadísticas da escalofríos, solamente a los sociópatas y psicópatas les parece indiferente esta situación.

Cada 33 horas y 26 minutos muere una hondureña, según el Observatorio Nacional de la Violencia (ONV), de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

En Honduras se tiende a normalizar esta situación, siempre alguien sale diciendo que la corrupción ocurre en todos los países o que en todas partes del mundo les quitan la vida a las mujeres, es una forma rápida de decir, ya no nos hablen de eso, a nadie le importa, así es el cinismo y son personas preparadas, con una posición económica cómoda las que suelen manifestar esto, cambiando así la narrativa de los hechos.

No es lo mismo vivir en una zona controlada por bandas de criminales, viajar en transporte público y estar a merced de la delincuencia, que andar por ciertas zonas de la ciudad en vehículo propio y vivir en zonas con seguridad privada. En Honduras, más de la mitad de la población vive en pobreza.

De enero a diciembre del año 2025, se registraron 262 muertes violentas de mujeres y feminicidios. Escuchamos y leemos en los medios de comunicación la palabra feminicidio, la definición es aterradora: Según las Naciones Unidas es el “asesinato intencional de mujeres o niñas por razones de género, constituyendo la forma más extrema de violencia.

A diferencia del homicidio, este crimen es motivado por la discriminación, relaciones de poder desiguales, estereotipos de género o normas sociales perjudiciales.” En el año 2025, de los homicidios perpetrados contra las mujeres 66.4% fueron con arma de fuego, 17.2% con arma blanca.

Los municipios con mayor incidencia son San Pedro Sula y Francisco Morazán. Las horas en que ocurren este tipo de crimines son entre seis y nueve de la noche, las víctimas fueron encontradas en la vía publica en su mayoría. Honduras figura en los principales países con más feminicidios a nivel mundial, algo lamentable, considerando que nuestra población es de aproximadamente diez millones de habitantes y más de la mitad somos mujeres.

Para los expertos en este tema la violencia tiene raíces culturales, toma fuerza desde la estructura familiar, donde el machismo y la violencia predominan. Las niñas desde su infancia son responsables de sus hermanos, de los deberes domésticos, también están expuestas al abuso sexual, emocional y físico por parte de sus propios parientes.

El Estado ante la falta de acción, se vuelven cómplice. Los casos de crímenes contra la mujer, quedan impunes, no hay seguimiento a estos crímenes. Caminar por las calles es un acto de valentía y necesidad, hay que ver para todos lados, las mujeres generalmente no estamos capacitadas para la defensa personal, tener un arma de fuego con sus correspondientes permisos debería ser una opción, pero no es culturalmente aceptable, es un tabú, mucho menos recibir entrenamiento de defensa personal.

En Honduras, las armas circulan sin control, los criminales las usan a su discreción contra la población indefensa, principalmente contra las más jóvenes. Las mujeres israelitas son entrenadas desde jóvenes para poder defenderse, las mujeres hondureñas cargamos con el peso de la victimización y la culpa, como si no hubiese una forma de evitar ser atacadas.

Las calles son auténticas zonas de guerra, donde las primeras en caer son las del sexo femenino, somos como ovejas perdidas en medio de lobos. Las jóvenes deben ser instruidas sobre los peligros de la calle y tener la oportunidad de aprender la autodefensa. No es posible seguir agachando la cabeza ante la amenaza permanente y con autoridades negligentes. Ante la ausencia de protección efectiva, cada mujer deberá aprender a defenderse.

- Publicidad -spot_img

Más en Opinión: