Y siguiendo el hilo del ovillo, –con asistencia de la IA– ¿dónde la literatura deja de ser memoria viva para convertirse en memoria escrita? Antes de la escritura, los poemas homéricos no se «memorizaban» al pie de la letra, sino que se componían en el momento por aedos (cantores) usando una «memoria fórmulica». “Usaban metros (hexámetros), epítetos fijos («Aquiles el de los pies ligeros») y escenas tipo (armarse, hacer un sacrificio) como «bloques de construcción» mentales”. “Esto permitía improvisar miles de versos sin texto escrito, pero tenía un gran problema: cada actuación era única. El poema cambiaba con cada cantor y cada generación. Por eso, muchas epopeyas orales se perdieron irremediablemente en el olvido”. “Hasta que vino la fijación por escrito”. “La Ilíada y la Odisea no fueron lo primero escrito en papiros (existían tablillas micénicas y registros administrativos en barro). Su revolución fue ser las primeras obras literarias de gran extensión fijadas por escrito (probablemente en el siglo VIII a.C., aunque bien pudo ser en el VI a.C. bajo el tirano Pisístrato en Atenas)”.
“Al pasarlas del aire a un rollo de papiro, ocurrió un milagro cultural, se congeló una versión canónica: De ser infinitas versiones, pasó a ser un texto estable, salvándolas del olvido”. “Mientras otras canciones de héroes desaparecieron, estas sobrevivieron porque la escritura las ancló a un soporte físico”. ¿Cuál es el origen del «libro» y la lectura silenciosa? “Antes de la escritura, la «lectura» era siempre en voz alta y colectiva (se escuchaba la epopeya). El papiro, al ser un objeto portátil, permitió que un individuo pudiera leer solo y en silencio (algo extraño en la antigüedad); que se copiaran ejemplares para bibliotecas (como la de Alejandría); que se estudiaran gramatical y críticamente (nacen los primeros comentarios o scholia)”. “El rollo de papiro es el antecesor directo del códice (el libro con páginas que usamos hoy)”. “Homero fue el «best seller» que impulsó la industrial del libro en la Grecia clásica”. “La paradoja de la memoria: al escribirlas, la sociedad perdió la capacidad de memorizarlas oralmente (la memoria externa reemplazó a la interna). Al ser escritas, la humanidad ganó una memoria inmortal”. “Hoy sabemos de Aquiles y Odiseo precisamente porque alguien, hace 2,700 años, decidió romper con la tradición oral y confiar esas palabras al papiro”. “Homero es el puente entre la cultura del oído (el cantor que recuerda) y la cultura del ojo (el lector que hojea). Fue la fijación escrita de estos poemas lo que impidió que sufrieran el trágico destino de sus contemporáneos perdidos, y al hacerlo, inventaron el concepto de «clásico literario» y sentaron las bases del libro tal como lo entendemos”.
Solo que –atestigua el Sisimite– “el texto homérico que leemos hoy no fue obra de un solo hombre, sino el resultado de un proyecto monumental de tres grandes filólogos de la Biblioteca de Alejandría durante los siglos III y II a.C.”. Los primeros en aplicar un método crítico para depurar los textos, creando así la primera “edición crítica” de la historia: “Zenódoto de Éfeso, el pionero. Primer bibliotecario de Alejandría y primer editor crítico (diorthtes) de Homero; su labor fue fundacional, en recopilación y cotejo, división en cantos, corrección y atetización”. “Aristófanes de Bizancio, el organizador con su sistema de acentos: Introdujo signos diacríticos (acentos y espíritus) en el texto griego, que hasta entonces se escribía en mayúsculas continuas (scriptio continua) sin separar palabras. Creó un sistema de puntuación para facilitar la comprensión lectora”. “Aristarco de Samotracia, el «Príncipe de los Gramáticos»: Criterio de la “mejor lectura”; atetización sistemática; comentarios exhaustivos”. Ese texto –ilustra Winston– “se convirtió en la vulgata o versión estándar, copiada una y otra vez durante siglos”. “Los papiros de Oxirrinco, miles de fragmentos de papiro encontrados en Egipto confirman que, tras la labor alejandrina, el texto de Homero se estandarizó enormemente”. “El texto de hoy no es una copia directa de un «Homero original», sino una reconstrucción filológica, un testimonio del increíble esfuerzo de estos eruditos por rescatar la memoria de Grecia del caos y el olvido”. Como hoy, el periódico, es la memoria que rescata la verdad del caos (las redes), y la salva del olvido).


